Y colgó. Que nervios, ¿qué sería la sorpresa? Seguro que era para celebrar vuestro aniversario, al fin y al cabo ya llevabais un año juntos. Se dice pronto pero es mucho tiempo y esperabas que fuese mucho más junto a él. Liam era el novio que cualquier chica quisiera tener ya no sólo por su físico, sino por lo bueno y dulce que era. Siempre te trataba como si fuese tu padre, le hacías bromas por eso. Te protegía por encima de todas las cosas y eso hacía que le quisieses aún más. Tenías que prepararte te iba a recoger dentro de poco. ¿Adónde te llevaría? ¿Qué ibais a hacer? Uf solo pensabas en eso, pero no te quedaba otra que esperar a que llegase el momento. Decidiste empezar a vestirte, había que elegir la ropa. Te dijo que no te pusieses tacones ni nada por el estilo, algo sencillo y cómodo. Te pusiste unos vaqueros cortos, una camiseta con un hombro descubierto y tus converses bajas de color amarillo pastel. Luego te dejaste el pelo suelto y te pusiste un poco de rímel y algo de maquillaje, tampoco te querías arreglar demasiado por lo que te había dicho Liam. Estabas nerviosísima, no podías aguantar más. Tenía que llegar ya Liam o si no ibas a buscarlo tú a él. Bajaste al salón para avisar a tus padres.
-Tu: Mamá, papá, voy a salir ahora con Liam, dice que tiene una sorpresa para mi.
Se te dibujó una sonrisa en la cara.
-Madre: Mira la sonrisa que le ha salido. ¿Y esa sorpresa por qué?
-Tu: Creo que es porque hoy hace un año que empezamos a salir.
-Madre: Oh, que bonito. Me gusta mucho que salgas con Liam, es muy buen chico.
-Tu: Ya, lo sé.
Entonces escuchaste el ruido de un coche, te asomaste a la ventana y sí, era él.
-Tu: Aquí está.
-Madre: Pásalo bien cariño.
-Padre: Y ten cuidado.
-Tu: Sí, hasta luego.
Así saliste de la casa. Liam se estaba acercando ya a la puerta. Cuando te vio, te abrazó y te dio una vuelta en el aire mientras te besaba.
-Liam: Hola cariño, vámonos.
-Tu: Vamos.
-Liam: Ah, te voy a poner una venda en los ojos para que no veas a donde vamos, es sorpresa.
-Tu: Vale, pero corre, quiero llegar ya.
Liam se rió. Entrasteis en el coche y te puso la venda. En realidad no se te hizo tan largo el camino.
-Liam: Espera aquí un minuto amor, no te quites la venda, ¿me lo prometes?
-Tu: Te lo prometo.
Le sonreíste hacia dónde venía la voz y te besó. Él salió del coche y escuchaste unos ruidos, estaba sacando cosas del maletero. Ay, que nervios dios. Que ganas tenías de quitarte la venda y ver donde te había llevado. Pasaron unos minutos cuando él abrió tu puerta.
-Liam: Ven, te ayudo a salir. Tenemos que andar unos metros, entonces te quito la venda.
-Tu: Vale.
Él te agarraba la cintura y una mano para ayudarte a andar. El suelo estaba, ¿blandito? Era como hierba. Continuabais andando, ojalá llegaseis ya.
-Tu: ¿Queda mucho?
-Liam: No, ya estamos aquí. ¿Preparada?
-Tu: Sí-lo dijiste nerviosa.
Entonces él se colocó detrás tuya y comenzó a quitarte la venda. Entonces la venda cayó al suelo.
-Liam: Feliz aniversario pequeña.
Había preparado una merienda en mitad de un campo lleno, repleto de flores de colores, todas florecidas. Era precioso y se veía que había trabajado mucho para hacer todo eso. Empezaste a llorar de la emoción.
-Liam: ¿Por qué lloras?
-Tu: Nunca pensé que nadie haría algo parecido a esto. Y has sido tú el que lo ha hecho y tres mil veces mejor. Eres lo mejor de mi vida Liam, te amo.
Entonces le besaste, no lo diste tiempo ni a que te contestase. Fue un beso dulce, lento, un beso para recordar. La ocasión lo merecía, era increíble lo que había hecho Liam por ti, no había palabras pera describir lo que sentías en esos momentos. Al final os separasteis.
-Liam: Te amo, no lo olvides. Para siempre.
-Tu: Para siempre. Es increíble lo que has organizado por mi.
-Liam: Te mereces esto y más.
-Tu: Eres el mejor.
-Liam: No, tú.*Te besó para que no le pusieses replicar* Ahora vamos a aprovechar todo lo que he montado, ¿no?
-Tu: Por supuesto.
Le dedicaste una sonrisa. Él te cogió en brazos y te sentó encima de la manta que había puesto en la hierba al lado de toda la merienda.
-Tu: Mmm... Que buena pinta tiene todo, que hambre.
-Liam: Pues venga a comer.
Te había traído todo tipo de pasteles de chocolate, y entre pastel y pastel cayeron millones de besos y caricias.
-Tu: Uf, ya no puedo más, estoy llena.
-Liam: Y yo.
-Tu: Mira ya es de noche, que bien se ven aquí las estrellas.
-Liam: Ay, espera me queda otra sorpresa.
-Tu: ¿Otra?
-Liam: Sí, me llevo todo esto y túmbate mientras a ver las estrellas.
Lo recogió todo y se lo llevó al coche. Aquello era precioso, como un sueño. Tenía otra sorpresa, este niño es increíble. ¿Qué sería? Después de esto no sabías como lo iba a superar aún más. Al poco apareció de nuevo y se puso delante de tu cara y te dio un besito.
-Tu: Ay, ¿cuál es la otra sorpresa?
-Liam: Siéntate derecha y te la doy.
Te incorporaste y cruzaste las piernas. Él se pudo detrás tuya. Comenzó a retirarte el pelo del cuello y te lo puso a un lado. Al hacerlo te besó el cuello. Te entró un escalofrío cuando lo hizo. De repente viste sus brazos pasando por delante de tu cara con algo en las manos, se acercaron al cuello y algo quedó colgando de tu cuello. Cuando bajaste la cabeza, lo cogiste y viste que era un colgante, una llave. Pero aunque pueda parecer feo no lo era, porque reconociste esa llave. Esta decorada pero sabías que era.
-Tu: Esta llave es lo creo que es.
-Liam: Sí, es la llave de mi casa. Es mi forma de preguntarte si te quieres venir a vivir conmigo.
-Tu: ¿Pero cómo no voy a querer amor mío? Claro que sí.
-Liam: ¿Sí?
-Tu: Pues claro, todo ha sido perfecto.
Entonces te abalanzaste sobre él y caísteis sobre la manta cubiertos por un manto de estrellas.
-Tu: Gracias por aparecer en mi vida Liam James Payne, te quiero más que a nada.
-Liam: Gracias a ti por regalarme los mejores momento de mi vida pequeña, te amo.
Y te besó.
No hay comentarios:
Publicar un comentario