martes, 26 de marzo de 2013

Todas las caras de la vida. (Primera parte).

Otro día más en tu monótona vida. Estabas tumbada en el sofá con una camiseta ancha de tu hermano Liam. El aburrimiento que tenías encima no podía ser normal, ni siquiera tenías encendida la televisión, ni para eso te ibas a mover. ¿Para qué? Seguro que todo lo que echan en la tele es aburrido. Encima de todo, tu hermano estaba durmiendo y no podías hacer ruido porque si se despertaba por tu culpa seguro que te reñía y como que no. Ya tenías bastante. Comenzaste a darle vueltas a la cabeza sobre todo lo que había ocurrido durante los últimos dos años, y sí, los dos últimos años. Es mucho tiempo en el que pensar, pero en ese período, toda tu vida cambió por completo y parecía que no iba a parar. Antes erais una familia normal: padre, madre, hija e hijos. Todo era felicidad en vuestra casa, incluso alguna de tus amigas te envidiaban por el ambiente que siempre había en tu casa. Todo cambió el día 17 de Octubre de 2011. Esa fecha jamás la olvidarás, es más, solo con ver un 17, te acuerdas de ella. Aquel día ocurrió lo siente:
"Por fin era de día, te levantaste incluso antes de que sonase el despertador. Bajaste las escaleras de tu casa rápidamente al oír ruido abajo y oler las tostadas y las tortitas haciéndose. Al llegar abajo estaban todos alrededor de la mesa: Liam, Peter, tu padre y tu madre. Peter ya tenía una tostada metida en la boca, y así entera, literalmente. Que bruto que era. Liam se estaba preparando un cola cao y tu padre y tu madre charlando mientras seguían preparando el resto del desayuno.
-Padre: ¡Bueno días dormilona!
-Tu: ¡Buenos días a todos! Qué bien huele por aquí, ¿no?
-Madre: Venga siéntate y desayuna, ¿qué prefieres tostadas o tortitas?
-Tu: Mamá, la duda ofende, tortitas con chocolate por favor.
-Madre: Jajajaja, vale, enseguida las tienes.
-Tu: Liaaaaaam, hazme un cola cao please. *Se lo dijiste haciéndole ojitos y poniéndole carita de niña buena*
-Liam: Pero que cara más dura tienes eh. Pero da igual, ahora te lo hago.
-Tu: ¡Muchas gracias hermanito!
-Liam: Pero esta te la guardo para otra vez.
-Peter: Liam, yo también quiero cola cao akjufbadvadkvn…
Liam le acababa de meter otra tostada entera en la boca y empezasteis a reíros todos.
-Liam: Anda, come, come.
-Peter: ¿Por qué se lo haces a ella y a mí no?
-Liam: Porque me da la gana y ella es mi hermana favorita.
Peter comenzó a hacer pucheritos haciéndose el ofendido y cruzó los brazos como muestra de enfado.
-Liam: He dicho hermana no hermano.
-Peter: ¿Eso quiere decir que me harás un cola cao?
-Liam: No.
Tú te volviste a reír, Liam tiene muy buenos golpes.
-Liam: Tienes que aprender tú enano- decía mientras se comía un trozo de tortita.
-Madre: Aquí tienes ___ tus tortitas.

-Tu: Gracias mami. Es verdad Peter, tienes que aprender. En realidad es que Liam me debía una porque el otro día le llevé palomitas al sofá, sino no me lo hace.
-Peter: ¡Ah vale! Ahora tiene todo más sentido.
Tras eso todos acabasteis de desayunar y os dirigisteis a vuestros cuartos para vestiros para la ocasión. Sí, ese día ibais a ir a esquiar, por eso estabas tan nerviosa.
-Madre: Abrigaros muchísimo eh.
-Todos: Sí mamaaaaaaa.
Empezaste a sacar ropa para ponerte. Ropa, ropa, ropa y más ropa. Desde luego frío no ibas a pasar. Llevabas puesto: una camiseta interior de mangas largas, otra camiseta de mangas largas, una sudadera de pelitos por dentro, un anorak, unas mayas de pelitos por dentro también, unos pantalones encima, dos pares de calcetines, botines, bufanda, guantes, gorro y orejeras. No te faltaba nada, más bien parecías el muñeco de Michelin. Saliste de tu cuarto y viste a tus hermanos más o menos iguales que tú de ropa y al veros atentamente de arriba abajo empezasteis a reíros de las pintas que llevabais. Vuestras risas fueron cortadas por vuestra madre.
-Madre: ¡Chicooooos!¡Bajad ya que es tarde!
Cogisteis la escalera rápidamente hacia abajo y os montasteis en el coche. De camino a la sierra todo fue bien, cantasteis, reísteis y hablasteis un montón. Tú le mandaste un mensaje a tu mejor amiga, Lisa, para decirle que no ibas a estar atenta al móvil en todo el día. Al llegar Peter se puso como loco con los esquís y demás. Que loco estaba, pero le querías mucho al enano este. Liam estaba igual que él, pero al ser el mayor intentaba disimular un poco más. Le costaba contenerse y su cara te hacía mucha gracia. Al empezar a esquiarse comenzó a desahogar. Os caísteis todos como 500 veces. Bueno, ¿sólo 500? Más, muchas más. Pero os daba igual, os lo estabais pasando genial y además con toda la ropa que llevabais encima no os dolía nada. El día pasó rapidísimo, cuando os disteis cuenta, ya era de noche y os teníais que ir. Os montasteis en el coche aún emocionados por el día que habíais pasado y comenzó de repente a llover. Pero os daba igual, el día de todos modos ya había pasado. Tu padre estaba muy atento a la carretera, ya que la mezcla de la oscuridad más la lluvia no era demasiado buena. Vosotros seguíais hablando y en un instante tu padre giró la cabeza para deciros que no gritaseis tanto que no podía concentrarse.
-Madre: ¡CUIDADO!
Cuando tu madre gritó eso, visteis un coche dirigiéndose justo hacia vosotros sin cambiar el rumbo. Tu padre giró bruscamente la cabeza pero para entonces los coches ya habían colisionado. Lo veías todo negro."

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