domingo, 10 de noviembre de 2013

Todo vuelve. (Capítulo 11)

Entonces me encontré con esos ojos verdes. No pude evitar quedarme embobada mirándolos. Me hipnotizaban, me llamaban. Me era imposible apartar la vista. No sabía quién como sería la persona que estaba detrás de esa mirada, pero en aquel momento no me importaba lo más mínimo. Una voz me sacó del trancé en el que estaba.
-X: ¿Estás bien de verdad?
-__: Sí, sí, sí.-Conseguí balbucear.
-X: Está bien.-Dijo con una sonrisa que causó que yo también sonriese.
-Thomas: Ey piccola, ¿qué te ha pasado?
-__: Pues, nada, que iba corriendo para entrar y me choqué con él.-Dije señalando al aún desconocido.
-X: Bueno hay que decir que yo tampoco iba con cuidado.-Me giré con un sonrisa para intentar decirle que no era nada. Me la devolvió y vi como se formaban unos hoyuelos en su cara y se rascaba la nuca con una mano agachando la cabeza… ¿Avergonzado?- Eh…Bueno, yo me tengo que ir. Por cierto soy Harry, encantado.
-__: Yo soy __ y él es mi amigo Thomas.
-Harry: Encantado Thomas. Espero volver a verte sin que tenga que tropezarme contigo __, adiós.-Dijo dándose la vuelta tras una última sonrisa.
-__: Hasta luego.-Agaché la cabeza sonriendo como una tonta, ¿qué me ocurre?
-Thomas: Bueno, vamos a comer, ¿o nos vamos a quedar aquí toda la mañana?-Dijo duramente.
-__: Vamos, que estoy muerta de hambre.-Le correspondí en su tono.
Nos metimos en la cafetería donde iba a entrar antes de chocar con Harry. Desayunamos con un poco de tensión en el ambiente y al final salimos de allí y Thomas rompió el incómodo silencio. Bueno, incómodo y estúpido.
-Thomas: Bueno, yo me voy a ver a mi amigo, si quieres ve a ver a tu amiga esa y luego te digo donde nos vemos para irnos de vuelta, ¿te parece?-Su tono mejoraba, gracias a dios.
-__: Está bien, hasta luego tonto.-Me despedí besando su mejilla y él me devolvió el beso.
-Thomas: Adiós, está atenta al móvil.
-__: Que sí, anda vete ya.
-Thomas: Ya no te molesto más.-Dijo con falsa indignación mientras se iba. Me hizo reír, qué chico.
En medio de la calle, sola, me sentí un poco perdida y miré la dirección que tenía en el móvil guardada. Como no sabía a dónde ir, entré de nuevo a preguntar a las mujeres de la cafetería, ellas debería saber al menos que calle era. Menos mal que estaba en lo correcto, me dieron unas indicaciones y parecía que no estaba muy lejos la casa. Cuando le agradecí la ayuda y me despedí me miraron con una sonrisa y una cara pillina. ¿A qué venía eso? La gente de este  pueblo no es normal. Salí de allí un poco en shock y seguí las indicaciones. Al rato estaba en frente de una casa típicamente inglesa, era la calle y el número, era allí. Me dirigí a la puerta y llamé. Al segundo me abrió alguien la puerta y pude ver una sonrisa tan acogedora que causó una sonrisa en mí.
-Anne: Hombre __, te estaba esperando, ¿cómo estás?-Dijo mientras achuchaba mi cuerpo contra el suyo.
-__: Muy bien Anne, pero necesito aire.
-Anne: Ay sí claro, perdona cariño, pasa pasa.
-__: Muchas gracias.-Dijo soltando un risita inevitable.
Entré en la casa un tanto nerviosa la verdad. Se me vino a la cabeza la posibilidad de que su famoso hijo estuviese en casa. Me llevó por un pasillo hasta un amplio pasillo y había una chica a la que levanté la mano agitándola a modo de saludo. Ella vino hacia mí y me abrazó suavemente.
-X: Hola, soy Gemma, la hija de Anne, tú debes de ser __, me dijo que venías hoy, encantada de conocerte.
-__: Ahh… Encantada también.
-Anne: Bueno __, siéntate y vamos a charlar un rato.
Después de un rato con las dos me daba cuenta de lo mucho que se parecían madre e hija. Me hicieron un interrogatorio sobre la carrera, mi vida en España, mis amigos y, sobre todo, los novios. Ya cuando estaban entrando en terreno peligroso se escuchó un portazo y fue como salvada por la puerta.
-X: Hola mamá, ya estoy aquí.
-Anne: Harry estamos tu hermana y yo en el salón, ven un momento, tenemos invitada.-El famoso hijo pensé.
Entonces entró por la puerta él. El chico de la cafetería, Harry claro. Qué torpe __, es que no hilas.
-Harry: Anda pero si eres tú, la torpe.
-__: Eh, que para torpe ya estás tú.
-Harry: Bueno, bueno, dejémoslo en empate.
Anne y Gemma nos miraban sin entender absolutamente.
-Anne: ¿Os conocíais?
-Harry: Me choqué con ella esta mañana en la cafetería.
-__: Sí.
-Anne: Ah entonces, no hace falta que os presente.
-Harry: Bueno, yo no sé su nombre.
-__: Soy __.
-Harry: Ah, bonito nombre, creo. Pero eso no es muy inglés que digamos.
-Anne: Imposible que lo sea, es española.
-Harry: Ah claro, ahora todo tiene sentido. Me voy a mi cuarto, hasta luego.-Es un tanto borde o soy yo sola. Me llegó un mensaje al móvil de Thomas, hora de irse.
-__: Yo también me voy.
-Harry: Claro me voy yo y se acaba la fiesta.
-__: Claro que sí, Harry.-Dije con desgana.-Muchas gracias por todo Anne.
-Anne: Quédate un poco más.
-__: No puedo, me quedaría, pero he venido con amigo..
-Harry: Con su novio ha querido decir.
-__: Con mi amigo, sé perfectamente lo que digo, gracias. Bueno, que me ha dicho que vaya donde teníamos el coche para irnos de vuelta y que no se nos haga muy tarde.-Harry me miraba entre victorioso y con cara de asco, ¿qué le ocurría a ese chico?
-Anne: Bueno, por ahí te libras, eh. Harry acompáñala que no se pierde y hasta que no llegue el amigo no te vuelves, no vaya a ser que le pase algo.-¿Qué haces Anne? Eso no por dios.
-__: No es necesario, de verdad, es aquí al lado.
-Anne: Al menos dame ese gusto __.-Dijo poniendo cara de pena.
-__: Está bien.-Dije resignada.
-Anne: ¿Volverás?
-__: Por supuesto.

Me despedí de Anne y Gemma al fin y salí con Harry de la casa. Me esperaba un camino muy largo.

domingo, 6 de octubre de 2013

Todo vuelve. (Capítulo 10)

Estaba en la cama relajadamente, me acababa de despertar por la luz que entraba por la ventana, nunca me acostumbraré a eso. Me giré aún tapada por las sábanas y me esperecé estirando todos y cada uno de los músculos de mi cuerpo. Cuando estaba volviendo a acurrucarme, un ruido enorme me interrumpió por completo. Parecía, ¿una bocina?
-Thomas: ¡Vamos piccola, despierta que se nos hace tarde!-Me tapé por completo incluso la cara con las sábanas huyendo del ruido.- Vamos, no seas remolona.
-__: ¿De dónde has sacado eso?
-Thomas: ¿Te gusta eh?
-__: No, y déjame un ratito más, porfi.
-Thomas: No puede ser, vamos pequeña.-Le continué ignorando a pesar de lo mucho que me había gustado eso de "pequeña".- No me vaciles o te arrepentirás. Te doy tres segundos para levantarte.-Ni caso le hacía.- 3,2..- No me iba a mover.- 1…-Aunque se hundiese el mundo.- 0.
-__: ¡AHHH! Eres un bruto Thomas.-Decía como podía mientras intentaba coger aire para mi aplastado cuerpo.
-Thomas: ¿Te levantas o qué?
-__: No..
-Thomas: Venga ya, no me seas floja, ya no te puedes volver a dormir.
-__: Uy, que no dice, déjame probar y verás.
-Thomas: Déjalo, anda. Me prometiste que ibas a acompañarme, eh. Haz lo que te dé la gana pero yo en media hora me voy.
Se fue y me dejó en el cuarto con la cama echa un desastre. Mejor, así me dejaba dormir. Aunque, es verdad, se lo prometí pero se está tan a gusto en la cama que duele levantarse. Tampoco es tan importante, ¿no? O sí, quizás para él sí lo era, ha salido de aquí cabreado.
-__: Vamos para arriba __, a ver que te pones.
Me puse de nuevo delante del armario a pensar. Odiaba tener que pensar en qué ponerme. Pero bueno, no me quedaba otra. Tras darle muchas vueltas como siempre no varié demasiado: Pantalones cortos altos, camiseta de tirantes blancas con unos dibujos como a triángulos azules marinos, un cinturón fino de cuero, botas bajas marrones y una rebeca beige de lana un poco larga y ancha porque ya comenzaba a refrescar. Me peiné el pelo y lo dejé suelto, no me hice nada especial. Me eché polvos de maquillaje, un poco de eyeliner, rímel y lista.
-__: ¡Thomas! Ya estoy.
-Thomas: Justo a tiempo eh, ya casi que me iba.
-__: Sí, claro, yo te creo.
-Thomas: Tan agradable como siempre, eh.
-__: Hay cosas que nunca cambian.
Abrí la puerta del piso y éste me siguió. Llegué al coche esperando para que lo abriese de una vez, sentarme y echarme una cabezadita antes de llegar al pueblo ese. Me abrió la puerta y me ofreció entrar dentro, le miré con mala cara y le saqué la lengua, él me guiña un ojo. Eso me pilló desprevenida, no me lo esperaba y lo peor es que me gustó. Sentí como el calor subía hasta mis mejillas, qué vergüenza.
Luego se montó él y empezó el viajecito. Me acomodé como pude y me dormí sin más. Al poco me desperté, había dormido muy bien pero, como era lógico, me dolía el cuello. Gruñí un poco al sentir el dolor.
-Thomas: Hombre, por fin bella durmiente. Ya estamos llegando al sitio, llevas durmiendo más de dos horas.
-__: ¿En serio? Puf..-Me masajeé la nuca como pude intentando bajar el dolor.
-Thomas: Sí, por cierto, estás muy linda cuando duermes, más que despierta diría yo, porque como no hablas.
-__: Qué chispa, chico.
-Thomas: ¿Ves? Eres una borde, pero te quiero igual, eh.- What? ¿A qué venía eso sin más? Es que no puede ser, no me puede hacer esto, no resisto. Encima con esa sonrisa que tiene me enc, que no, fuera esa idea __- Por cierto, ¿te duele el cuello?
-__: Sí la verdad, supongo que habré cogido una mala postura.
-Thomas: Supones bien, no veas la de vueltas que das, eh. Dormir contigo tiene que ser un combate de lucha libre.
-__: Suelen decírmelo.
-Thomas: Espabila ya, que hemos llegado.
Entramos en un pueblo muy… ¿Inglés? Sí, creo que era el adjetivo perfecto. Era bastante típico y de película la verdad, me encantaba. Pero había algo que me distraía, el hambre que tenía.
-__: Thomas, ¿podemos ir a alguna cafetería a desayunar?
-Thomas: Sí claro, aparco y vamos a la que quieras.
Al fin, después de dar muchas vueltas, aparcó el coche y nos bajamos. Cogí una bocanada de aire fresco y estiré las piernas. Empezamos a dar y vimos una panadería, pero había pasteles y con qué pinta. Se me caía la baba solo de ver el escaparate.
-Thomas: ¿Entramos aquí?
-__: Por favor.
Entró Thomas y yo fui por el móvil que se me había olvidado en el coche.  Volví rápido a la panadería y me di un golpe contra algo. Me caí de culo y gruñí de dolor. No había levantado la vista hasta que escuché una voz que se dirigía a mi.
-X: Lo siento mucho, ¿estás bien?

-__: No te preocupes no iba mirando por donde ib… Dios.

domingo, 25 de agosto de 2013

Todo vuelve. (Capítulo 9)

Un nuevo día empezaba y estaba muy feliz, hacía tiempo que no me sentía así. Bajé a desayunar y como cada sábado estaba Thomas ya preparando el desayuno. Después de tres semanas ya me había acostumbrado a su presencia, era como si llevase toda la vida viviendo con él. Además con él en la casa los días se me pasaban más rápido y empezaba a extrañar cada vez menos a mi vida en España.
-Thomas: Buenos días preciosa.
-__: Buenos días pelota.
-Thomas: Tan borde como siempre, ¿eh?
-__: Yo no soy borde, digo la verdad.
-Thomas: Lo que tú digas.- Dijo sonriendo.- Aquí tienes tu desayuno.
-__: Gracias amor.
-Thomas: Menos cachondeito.
-__: Pero, ¿en qué quedamos? Primero borde, ahora con bromas, ¿qué quieres que te diga?
-Thomas: Pues, puestos a elegir, sigue del estilo segundo. Eso de amor saliendo de tu boca quedaba muy bien.- Dijo picarón.
-__: Pues vale, hay que tener contento al señorito.
-Thomas: Eso es del estilo primero.
-__: Es que voy por rachas.-Dije y acabé riéndome.
-Thomas: Ya veo ya…
Ahí quedó la conversación de la mañana. Luego yo seguí con lo mío. Me fui al sofá un rato a ver la tele y tras un rato allí se me vinieron a la cabeza las palabras de Thomas: "Eso de amor saliendo de tu boca quedaba muy bien". ¿Significaría eso algo? Quizás lo mejor era dejarlo pasar sin más, pero no podía evitar pensar en que quizás Thomas pueda sentir algo por mí. Pero, ¿siento yo algo por él? No, bueno, no estaba segura… Muchas cosas para estar recién levantada, pero alguien interrumpió mis pensamientos.
-Thomas: Oye __, ¿te puedo hacer una pregunta?- El corazón comenzó a latirme con mayor velocidad.
-__: Sí claro, dime.
-Thomas: ¿Te importaría venir conmigo a un pueblo aquí cerca para visitar a un amigo que está allí?- Uf, respiré aliviada. Tanto nerviosismo para nada.
-__: Claro.
-Thomas: Vale, genial. Pues mañana vamos temprano, ¿vale?
-__: Perfecto. Por cierto, ¿qué pueblo es?
-Thomas: Se llama Holmes Chapel.
-__: ¡Vale, gracias!
Thomas se alejó dejándome en el salón sola y… Un momento… ¿Holmes Chapel? ¿De qué me sonaba a mí ese nombre? ¿Será posible que…? Me puse a mirar las notas de mi móvil donde Anne me dio su dirección para que la visitase cuando pudiese y también estaba su número y… ¡Hostia! ¡Era el mismo pueblo! Qué casualidad, demasiada diría yo. A lo mejor me equivoqué al apuntarlo. Llamé a Anne casi inconscientemente.
*Llamada telefónica*
-Anne: ¿Sí?
-__: ¿Anne? Soy __, la chica del avión desde España.
-Anne: Ah claro __, me acuerdo de ti. ¿Qué hay de ti? ¿Qué tal por aquí?
-__: Pues muy bien, la verdad estoy muy contenta. Y a ti por allí, ¿qué tal el cambio de regresar a casa?
-Anne: La verdad es que aquí las cosas no cambian mucho. Pero Holmes Chapel es y siempre será mi hogar.-No me había equivocado.
-__: Aja… Eh Anne, hablando de Holmes Chapel, mañana voy allí con un amigo.
-Anne: ¿Sí? Pues pásate por casa, por favor. Me encantaría volverte a ver.
-__: Por supuesto, iré con mucho gusto.
-Anne: ¡Genial! Hasta mañana entonces.
-__: Hasta mañana.

Pues al final sí que iba a cumplir la promesa que le hice a Anne en el aeropuerto y pensando… Quizás conozca a su famoso hijo, del que tanto me habló, el chico para el que yo le gustaba, ¿cómo será verle en persona?

domingo, 28 de julio de 2013

Todo vuelve. (Capítulo 8)

La semana pasó rápido y ya era viernes por la mañana, el día de la "mudanza". Por la mañana Margot estaba súper emocionada, la que más vamos. Qué loca estaba pero le estaba cogiendo mucho cariño en poco tiempo a sus locuras.
Cuando pasó la mañana Thomas me dijo que sobre las 5 aparecería con las cosas. Llegué a casa nerviosa y me puse a ordenarla como una loca. Acabé y ya eran las 5 pasadas, este niño se había arrepentido fijo. Pero a la media hora alguien llamó al porterillo y era él.
-Thomas: ¿__?
-__: Sí. ¿Bajo a ayudarte?
-Thomas: No, no te preocupes, yo puedo, solo abre la puerta.
-__: Vale jajaja.
Un minuto más tarde escuché un ruido muy fuerte en el pasillo, de algo roto o algo parecido a eso. Abrí la puerta de la casa y me asomé. Al mirar me encuentro varias cajas por los suelos con zapatos y ropa caídas y a Thomas en el suelo igualmente con una caja de calzoncillos encajada en la cabeza. Era la imagen más graciosa y ridícula que había visto en mi vida. Intentaba aguantarme la risa como podía.
-Thomas: No. Te.  Rías.
En ese momento empecé a reírme como nunca, no podía parar. Me dolía la barriga, me faltaba el aire incluso me caí de lo mucho que me estaba riendo. Thomas se levantó para taparme la boca y que así no me riese pero no conseguía nada. Al final acabamos los dos riéndonos mientras recogíamos las cosas que estaban por los suelos.
-__: Esto ha sido histórico.- Dije cuando ya estábamos cenando tras haberlos recogido y metido todo en la casa.- No me reía así desde hacía mucho tiempo.
-Thomas: Ea, y tenía que ser a mi costa.- Dijo sonriendo.
-__: No te preocupes, yo no cuento nada.
-Thomas: Por favor.
-__: Jajaja, sí soy una tumba.- Dije con tono de burla y me miró con desafío.- En serio, que no diré nada.- Dije más seria.
Tras acabar de cenar ayudé a Thomas a instalarse y a guardar sus cosas en la casa. Le enseñé donde estaba todo, nos repartimos las tareas del hogar (aunque esa parte no le hizo mucha gracia) y le di una copia de las llaves.
-__: Pues bienvenido a casa.
-Thomas: Gracias, pero no te aseguro que haga las tareas del hogar, ejem ejem.
-__: Más te vale que sí.
-Thomas: Uiui que se pone seria, entonces, si te pones así sí que las hago eh.- Dijo burlón con una sonrisa en la cara.
-__: Eso. Buenas noches anda.
-Thomas: ¿No te quedas más tiempo?
-__: No, estoy muerta en serio, hasta mañana.
-Thomas: Vale, descansa enana.- Dijo dándome una sonrisa que le devolví.

Me dirigí a mi cuarto. Ya sabía que era el algo que tenía Thomas, esa labia italiana, su sonrisa y su forma de hablar le hacían increíblemente atractivo, pero es mi amigo y compañero de piso, no siento nada por él. Nada.

Todo vuelve. (Capítulo 7)

Salí de la clase y me fui en busca del comedor pero para mi suerte me topé con Margot y Thomas por el camino y no tuve que buscar más.
-Margot: ¿Vamos a comer?
-Thomas: Sí por dios, deja de hablar y vamos.
-__: Sí vamos, que tengo un hambre impresionante.
Allí me encontré de todo menos comida normal, qué asco. Todo era intentos de comidas de otros países. Ahora sí que echaba de menos España, su comida y la comida de mi madre sobre todo.
-__: Pero, ¿esto qué es?
-Thomas: Bienvenida a la deliciosa comida del comedor de esta Universidad.- Dijo con tono irónico.
-Margot: Ya, la comida no es lo mejor de aquí desde luego, pero no te preocupes te acabas acostumbrando y hay cosas mejores.
Intentó animarme pero a mí la comida que no me la toquen, el resto me da igual pero con la comida no se juega. Vaya tela lo que me quedaba a mi allí.
-__: Y, ¿de dónde sois vosotros?
-Margot: Yo soy francesa.
-Thomas: Yo italiano.- Dijo mientras le daba un bocado a un muslo de pollo.
-Margot: ¿Y tú __?
-__: Yo soy española.
-Margot: Ay qué bueno, cada uno de un sitio distinto.
-__: Síp…- Dije poco convencida porque me estaba arrepintiendo cada vez más de haberme ido a Londres.
-Margot: Hey, no te pongas mal, al final todo mejora.
-Thomas: Eso es verdad, el principio es duro… Y luego es peor jajajajajaja.- Me reí.
-Margot: Cállate inútil.
-Thomas: Que es broma. En serio, se está bien, solo es cuestión de tiempo.
Las palabras de Thomas me tranquilizaron más. Quizás llevasen razón, solo era cuestión de tiempo acostumbrarse a todo aquello. Además, ahora mirándoles me daba la sensación de que teniéndole a ellos todo iba a ser más fácil.
Acabamos de comer y nos fuimos a nuestra última clase del día. Acabó rápido y al salir nos fuimos a una cafetería a hablar.
-__: ¿Vosotros tenéis compañeros de piso?
-Margot: Sí.
-Thomas: No, ¿y tú?
-__: Que va.
-Margot: Y, ¿por qué no compartís piso? Os saldría mucho más barato.
-Thomas: Emm erm...
-__: No sé.
Me puse nerviosa con la sugerencia de Margot. Es verdad lo que decía pero compartir piso con un chico, un chico que acababa de conocer así de repente… Era muy fuerte, por lo menos para mí sí.
-Thomas: A mí no me importaría, Margot lleva razón.
-__: A mí también me da igual.- Mentí.
-Margot: Entonces perfecto, mirad cual de los pisos es más grande y os vais a ese.
-Thomas: Mi piso es enano.
-__: El mío no.
-Margot: Pues ya está, Thomas tú te mudas al piso de __ y listo. Pagáis entre los dos el alquiler y mejor que mejor.- Dijo alegremente.
-___: ¡Vale!- Dije con falsa emoción.
-Thomas: Pues este viernes me llevaré mis cosas para allá, ¿te parece?

-___: Sí claro, cuando quieras, ahora también es tu casa.- No me podía creer que había dicho eso.

Todo vuelve. (Capítulo 6)

Me desperté a las 6 de la mañana. Sí, a las 6. Ni yo misma me creía la hora que salía en el reloj cuando me desperté pero claro, el hecho de que no haya persianas ayuda a que te despiertes tan temprano. Me volvía a meter en la cama, ¿qué iba a hacer despierta tan temprano? Nada. Me dormí y media hora después me volvió a despertar la luz. 6:30, aún era muy temprano. Una vez más me metí en la cama y al poco me volví a despertar. Esta vez eran las 7:15 pero me negaba a volver a acostarme para despertarme en cinco minutos.
Me levanté de la cama y me preparé un desayuno rápido, a esas horas no tengo hambre. Después de recoger las cosas me fui a mi cuarto a vestirme para ir a la Universidad.
No me llevé demasiado tiempo pensando: pantalones cortos, camiseta ancha y botines. Aunque pareciese mentira, hacía un calor impresionante, ni yo me lo creía. Cogí el bolso, una chaqueta por si luego refrescaba y las llaves.
Ya estaba metida en un taxi de camino a la Universidad. Hasta que no me acostumbrase a aquello tendría que moverme a base de taxis.
Ya allí me dirigí a una secretaria que me dio todas las indicaciones necesarias para moverme por aquel gran recinto. Sin esperar un minuto más me fui a la primera clase que tenía para ver qué tal y empezar a relacionarme con más gente a parte de con Anne. Que por cierto, ¿qué tal le iría?  
Ya en la sala escogí el único sitio libre que había porque estaba todo ocupado ya aunque era temprano, qué ímpetu.
-X: ¡Hola!
-__: Hola.
-X: Encantada, me llamo Margot y este es mi amigo Thomas.
-Thomas: Eeey.
-Margot: Thomas tú tan soso como siempre, de verdad. Bueno tú no le eches cuenta … ¿Cómo te llamas?
-__: Emm __, me llamo __.
-Margot: Ah vale, encantada __, si quieres venirte con nosotros a la hora de la comida genial eh.
-Thomas: La estás agobiando con tanta charla cansina.- Punto para Thomas.
-Margot: Qué dices hombre, déjame en paz.- Me reí, vaya par.
-Profesor: Los señores del fondo tendrían la amabilidad de callarse ó, ¿quizás prefieran salir fuera de la clase?- Todo el alumnado se giró hacia donde estábamos nosotros sentamos mirándonos fijamente, vaya primer día.
-Margot: Nos callamos, lo sentimos.- El profesor continuó con sus explicaciones y la clase a su curso normal.
A los cinco minutos Margot me pasó una nota diciéndome que nos veíamos a la hora de la comida en el comedor pero, ¿dónde estaba el comedor? Ya me las aviaría.

Margot estaba loca y hablaba mucho, pero también había sido la primera persona que me hablaba y tenía intención de ser mi amiga, parecía bastante buena. Thomas era callado pero cuando hablaba tenía unos puntazos desde luego. Bueno, también tenía un puntillo interesante, no era demasiado guapo pero tenía algo que le hacía atractivo. Podía tener a mis primeros amigos en Londres delante de mis ojos.

jueves, 4 de julio de 2013

Todo vuelve. (Capítulo 5)

No sabía que responder, muchas cosas en un mismo día. No dije nada pero sentía como me subía el calor por las mejillas.
-Anne: Anda, ya hemos llegado y ni siquiera me he dado cuenta.
Yo continuaba callada simplemente asentí con una sonrisa. Salvada por la campana, pensé. Luego comenzamos a recoger las maletas de mano y demás y no volví a mirar a Anne, me daba…Vergüenza. No sé, que una mujer que acabas de conocer en un avión te diga que no le importaría que fueses su nuera es un poco extraño. Y más teniendo en cuenta que ni siquiera conozco a su hijo, no sé nada de él salvo que se llama Harry y una pequeña descripción física de él. Ah bueno, y que es panadero y le gusta la música. En realidad conozco un poco a Harry. No voy a volver a mencionarle como si le conociese de toda la vida. Además qué hago pensando tanto en una persona que ni siquiera conozco. A veces no me entiendo, pienso más en personas que no conozco, imaginándomelas y pensando en su personalidad y me olvido de las que ya conozco un poco. Como el tema de Jorge, se me había olvidado por completo, aunque de todas formas ya no hay nada más de lo que hablar. Estoy lejísimos de él y si lo vuelvo a ver será dentro de mucho tiempo y quizás no se acuerde ni siquiera de mi.
Por fin me dispuse a recoger mi maleta y qué casualidad que Anne estaba al lado mía esperando la suya. No dijimos nada solo nos miramos e intercambiamos una sonrisa. Ella cogió la suya antes que yo y pensé que bueno era hora de despedirse de mi compañera de avión.
-__: Adiós Anne, encantada de haberte conocido.-Dije alegre y sinceramente.
-Anne: Adiós no, hasta luego, porque me visitarás, ¿verdad?
¿Qué decir ante esa preguntar más que responder de forma afirmativa? Pues eso hice, no me quedaba otra opción. Además estoy casi segura de que si no la voy a visitar es capaz de venir en mi busca.
-__: Por supuesto Anne tengo tu dirección, en cuanto, pueda te visito.
Ella sonrió encantada de escuchar esa respuesta y me abrazó. Así se alejó de mi hasta que nos volvamos a ver, claro.
Al poco encontré mi maleta, que con todo el lío de la despedida por poco se pasa de largo. Con todas mis cosas entre las manos cogí un taxi. Conseguí salir de aquel gigantesco aeropuerto para acabar en una ciudad aún más grande. Me sentía muy pequeña y perdida. Aquello comparado con mi ciudad no era nada, era demasiado para mi o eso pensaba yo. Me aferré al hecho de que era mi primer día y que era normal que me sintiese así, ¿no? Sí, seguro que sí.
Le di al taxista la dirección de mi piso, de mi nuevo hogar y llegué a ese gran edificio. Tenía portero y todo, de los que te ayudan a sacar las maletas del coche. Yo pensaba que eso tenía que ser una película. Empecé a buscar cámaras ocultas pero nada. En nada de tiempo ya estaban mis maletas en el piso que por cierto era increíble. Solo teniendo en cuenta que era igual de grande que mi casa en España pero en mi piso y era para mi sola. Me llegué a plantear si era demasiado para mi sola pero qué más daba, era flipante. Una sonrisa de oreja se formó en mi cara al instante y le dije al portero que se fuera y me dejara sola. Recorrí el piso al completo viendo cada rincón de mi nuevo hogar. Todo estaba amueblado ya que es alquilado pero con la beca y el dinero que mis padres me habían dado lo podría llevar adelante todo perfectamente. Antes de nada cogí mi portátil y me conecté a skype. Llamé a Irene y le enseñé el piso con la cam y luego a mis padres, todos parecían muy contentos por mi aunque mi madre estaba preocupada claro, es mi madre.
Después me dediqué a guardar todas las cosas en los armarios, organizar mis cosas y empezar a conocer donde estaba todo y ponerlo todo lo más cómodo posible para mi día a día. Al día siguiente me tendría que levantar temprano para buscar donde iba a estudiar durante todo este tiempo y familiarizarme con mi barrio y Londres en general. Muchas cosas, tocaba descansar por la noche.

Me senté en el sofá y encendí la tele y todo estaba en inglés como es lógico pero no me sentía por primera vez realmente en todo el día tan desubicada y fuera de casa hasta ese preciso momento.