Es lo mejor
que podía hacer, es decir, si continuaba viviendo aquí en España, no
conseguiría un trabajo jamás. Lo que me gusta es la investigación y haré todo lo
que sea necesario para poder dedicarme a lo que me gusta. Porque, si no es así,
si ni siquiera me dedico en el futuro a algo que me gusta, ¿qué me queda por
hacer? La vida ya da demasiados palos para encima estar toda la vida amargada
además por el trabajo que tienes. Me costará mucho vivir lejos de mi familia,
mis amigos, mi ciudad, la comida… Ay dios que mal lo iba a pasar yo a la hora
de comer, con lo que me gusta a mí la comida española y, sobre todo, la de mi
madre. Bueno y lejos de mi ¨novio¨ ¡Qué ridículo queda esto de tener que usar
comillas con la palabra ¨novio¨! Pero es que, en realidad, entre Jorge y yo no
hay nada más que algo de sentimientos, atracción y una noche juntos. Ahí se ha
quedado todo. Irene tenía y no razón. Tanto insistir para nada. Ella estaba
convencida de que él quería tener algo conmigo, que lo intentase me decía.
¿Para qué habría yo hecho nada esa noche? Porque ahora la que se come la cabeza
soy yo; la que se queda muchas noches sin dormir soy yo; la que se pregunta si
habrá algo más soy yo; la que empieza a sentir algo más soy yo. Para él he sido
un simple rollo de una noche, una más. Y aunque no sienta demasiado, duele.
Pensar en no ser nada especial para alguien con el que has vivido algo tan
íntimo, duele. Hay gente que pensará que esto es una gran chorrada y que no es
para tanto, bien, yo no soy como el resto. Yo soy yo. De todos modos ya sí que
jamás tendré nada con él, me voy. Me voy lejos de aquí. Me voy a Londres a
estudiar. Y más que a estudiar, creo que me mudo allí para siempre si lo pienso
bien. Ahora llegaré a esa ciudad sola, perdida. Quizás, al principio, hablaré
cada día con mis amigos y con mi familia. Nos diremos las típicas frases: ¨Te
echo de menos¨ ¨En el primer momento que pueda vuelvo¨ ¨Voy a ir a visitarte
pronto, no te preocupes¨ ¨Aquí no han cambiado tanto las cosas¨ ¨Sí, estoy
bien, ¡genial! Todo me va mejor de lo que creía¨. Así pasaré medio año, luego
empezaremos a hablar menos. La gente empezará a estar demasiado ocupada para
hablar con aquella amiga que se fue a estudiar a Londres. Las relaciones se
enfriarán. Hablaremos solo una vez al mes y supongo que las conversaciones
serán cortas. Además yo conoceré a gente nueva. Haré nuevos amigos. Tendré compañeras
de piso. Casi siempre tendré cualquier excusa u ocupación por la que no podré
volver a hacer una visita a mis amigos y familiares. Con ellos ocurrirá lo
mismo, nunca podrán ir a verme allí. Luego quizás acabe de estudiar. Las veces
que hable con mis amigos españoles no será nada igual, habremos cambiado todos
mucho. Diferentes gustos, aficiones, amistades, parejas, cosas que ocurrirán
allí que yo me perderé, fechas especiales para ellos en las que no podré estar
ahí, momentos especiales en los que ellos no podrán estar ahí… Hechos que nos
irán separando poco a poco. Después, quizás yo encuentre trabajo allí y ya
tendré una vida montada y ¿para qué volver de nuevo a España y sentirme
desplazada o rechazada como me sentí aquí al principio? ¿Para qué volver a
pasar por todo eso? Pensaré que lo mejor es quedarme allí, en Londres. Así,
poco a poco, me iré separando, sin querer, de todo lo que había dejado atrás en
España. Un poco triste y duro, pero así es la realidad. La frase de ¨nunca nos separaremos a pesar de
la distancia, siempre estaremos juntos¨ y derivados suele perderse siempre.
Ojalá no, ojalá este no sea mi caso. Pero me temo, no sé por qué, que va a ser
así. Y para que esto empiece a ocurrir me queda un día. Un día para una nueva
vida, un día para vivir lo que será mi antigua vida.
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