miércoles, 27 de marzo de 2013

Todas las caras de la vida. (Segunda parte).

Sí, eso fue lo que ocurrió ese 17 de Octubre de 2011 que tanto te atormenta desde entonces, un accidente de tráfico. Cuando te levantaste tras él, estabas en una sala de hospital, casi no te podías mover y te dolía todo el cuerpo muchísimo. Tenías las dos piernas escayoladas y tenías un brazo vendado, pero podías ver sangre calada en la venda. Te sentías fatal y recordaste al poco lo que había ocurrido. Lo último que recordabas era un fogonazo de luz proveniente de los faros del otro coche y más tarde una gran revolcada y oscuridad. Al reaccionar comenzaste a preguntarle a una enfermera por toda tu familia. Ella te dijo esto:

"___, lo siento mucho. Tras el accidente todos habéis sufrido muchos daños y estáis todos graves. Tu hermano Liam ha sido el mejor parado y luego tú. Peter y tus padres, bueno... Murieron en el acto. Ellos se llevaron la peor parte al estar al frente y tu hermano salió disparado por estar en el asiento del medio. Lo siento mucho."

Tras todo eso lágrimas y lágrimas y más lágrimas brotaron de tus ojos. Te acababan de decir que solamente estabais tu hermano y tú vivos, eso era una pesadilla. No podía ser verdad. Empezaste a gritar mientras llorabas de la rabia, ¿por qué te tenía que ocurrir esto a ti y a tu hermano? ¿Por qué? No podías hacer otra cosa que no fuese llorar. Al poco apareció tu hermano en muletas y se sentó en tu cama y comenzó a abrazarte para que te calmases. Sólo te decía:

"Respira ___, respira. No es un sueño, tenemos que admitirlo y salir hacia delante. Podremos hacerlo, somos fuertes y el resto de nuestra familia y amigos nos apoyarán. Tenemos que hacerlo por ellos, por mamá, papá y el pequeño Peter, se lo merecen. Desahógate enana todo saldrá bien, te lo prometo, todo saldrá bien."

Mientras te decía eso, más lágrimas caían de tus ojos y de los suyos.

Poco a poco los días pasaron en el hospital y te ibas recuperando. Liam ya estaba perfectamente, a ti te quedaban tan sólo 3 días más y para casa. No estabas segura de si querías volver, eran demasiados recuerdos, pero no quedaba otro remedio. Cada noche llorabas al recordar lo ocurrido y durante el día solo permanencias callada y con la cara seria aunque de vez en cuando Liam conseguía sacarte una sonrisa. Al fin te dieron el alta. Liam te trajo ropa para que te cambiases. Al quitarte el camisón que te da en el hospital, viste algunas cicatrices en las piernas, en la parte superior del muslo, y en el abdomen. Echaste a llorar al verlo. Liam se asustó incluso y comenzó a llamar a la puerta.

-Liam: ¡___! ¡___ que ocurre!
-Tu: Mira...-dijiste llorando.

Abriste la puerta y él entró. Le señalaste las cicatrices y te abrazó.

-Liam: No pasa nada, esto no es nada. Demos gracias a dios que sólo te ha quedado esa señal y no es nada más grave.
-Tu: Sí, pero la gente me mirará con asco o se reirá de mi. Y en verano no podré ponerme en bikini, se verán todas las cicatrices.
-Liam: A ver si alguien se atreve a hacerlo, yo estaré para defenderte enana. Además quien haga eso es un o una imbécil y nada más que eso.

Sus palabras te reconfortaron y te acurrucaste en sus brazos. Tras eso te acabaste de vestir y os dirigisteis a la salida. Allí os esperaba la que iba a ser vuestra nueva tutora, vuestra tía. Ella era una solterona que nunca aguantasteis y que no tenía hijos y jamás tuvo intención de tenerlos, es más los odiaba. Iba a ser una pesadilla convivir con ella, pero los dos erais menores y el estado os obligaba. Os llevó primero a casa para que recogieseis vuestras cosas. Allí lloraste al ver tantas cosas que te recordaban a ellos, era imposible no hacerlo. Su ropa, los cuadros, sus cuartos... Demasiadas cosas de golpe. Recogiste tus cosas lo más rápido que pudiste al igual que Liam. Al te rodeó con el brazo y os montasteis en el coche rumbo a la casa de vuestra tía. Lo que no sabías en ese momento era lo que ibais a vivir los dos por su culpa allí.

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