miércoles, 27 de marzo de 2013

Todas las caras de la vida. (Tercera parte).

Pasasteis en su casa 1 año y medio, 1 año y medio eterno. Vuestra tía os ignoraba, simplemente erais un estorbo para ella, una complicación que había surgido en su vida. Pero ya no era solo ignorancia, os hacía la vida imposible. Cada día ibais al instituto, pero sin ganas de nada. Lisa, que fue al hospital cada día a verte, intentaba animarte y te decía que fueses a su casa a dormir muchas veces para huir de allí. Tu tía nunca te dejó, ni siquiera eso. Ya no te importaba nada, ibas sin arreglar a todos lados y nunca salías, no tenías ganas de nada. Seguías además cada noche llorando por tus padres y tu hermano, no lo podías evitar. Cada 17 de todos los meses ibais Liam y tú al cementerio a dejar flores y a visitarlos. Liam, aparte de tu hermano, se convirtió en tu mejor amigo y tu protector. Te ayudaba con tu complejo con las cicatrices y cada día que pasasteis en esas casa te decía:

"___ te voy a sacar de aquí, no te preocupes, lo conseguiremos."

Vuestra tía la mayoría de las veces no os preparaba de comer y jamás os compró ropa. Cada mes os daba algo de dinero para poder comprar comida y ropa, pero algo insignificante. No tenías suficiente con ese dinero. Lisa os traía a los dos algo de comer de su casa, para poder tirar adelante. Liam llegó a la mayoría de edad, pero tú no. Hasta qué los dos no lo fueseis no podíais salir de esa casa porque no podríais salir adelante. Al llegar tu decimoctavo cumpleaños, el regalo de Liam fue coger las maletas, llenarlas de todas vuestras cosas e ir hacia casa. Antes de salir le dijisteis a vuestra tía todo lo que pensabais de ella y que lo que habíais pasado por su culpa. Vuestra tía no se esperaba eso y encima tuvo la cara de deciros:

"¿Cómo tenéis la poca vergüenza de decirme esto a mi? A mi. Que os he acogido en mi casa y os he cuidado y tratado como a mis hijos a pesar de que vosotros conmigo erais lo peor de este mundo."

Tu hermano le dijo una palabras que no se te olvidarán jamás:

"Si lo que dijeses fuese verdad, no estaríamos cogiendo las maletas para irnos de aquí bruja, que eso es lo que eres. Nos has amargado la existencia en vez de ayudarnos con todo lo que hemos pasado. No se te ocurra volver a llamarnos ni nada por el estilo. Adiós y hasta siempre tía."

Al llegar a vuestra casa todo estaba asqueroso. La limpiasteis de arriba abajo durante varios días y al fin todo estaba en orden.

Y sí, básicamente, todo eso es lo que habíais tenido que pasar tu hermano y tú durante esos dos años. No estaba mal, ¿verdad? Tras acabar de recordar todo eso notaste de nuevo tu cara mojada por las lágrimas. Liam ya estaba despierto y te vio llorando y se acercó a ti. Se tumbó a tu lado en el sofá y te abrazó.

-Liam: Ya está ___, otra vez recordando, ¿no?
-Tu: Sí...
-Liam: ___ tenemos que pasar página, al menos con el tiempo que pasamos con la tita. Nuestros padres y Peter siempre van a estar en nuestra mente. Pero a ella es mejor olvidarla.
-Tu: Ya lo sé, pero cuesta mucho Liam, y lo sabes.
-Liam: Lo sé... Pues ahora tenemos que cuidar de la abuela de vez en cuando en su piso.
-Tu: ¿Ves? Y ahora encima esto, ¿algo más? ¡VENGA TODO PARA NOSOTROS!
-Liam: Bueno, es lo que nos queda.
-Tu: Lo sé, lo sé. Mañana voy yo a su casa a ver que hay que hacer.
-Liam: Vale, estupendo. Nos iremos turnando y listo. Me voy a trabajar enana, hasta luego.
-Tu: Hasta luego, suerte.

Antes de irse te besó la frente y al cerrar la puerta, te volviste a quedar sola de nuevo en el salón, entre tantos recuerdos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario