Y colgó. No te lo creías, el primer amor de tu vida te acababa de pedir una cita. Era un sueño. Se lo dijiste rápidamente a Mar y te dijo que iba a ir mañana contigo por la mañana de compras para comprarte un vestido bonito y especial para la ocasión. Estaba igual de emocionada que tú. Esa noche casi no pegaste ojo pensando como iba a ser la cita. Ya era por la mañana, te vestiste porque Mar iba a pasar a recogerte. Al final alguien llamo a la puerta.
-Mar: ¡Holaaaaaa! ¿Qué tal está la futura novia de Zayn?
-Tu: Jajaja, anda calla, no va a pasar nada.
-Mar: Eso es lo que tú dices.
-Tu: Ya verás.
-Mar: Bueno bueno primero vamos a buscarte un vestido para que se quede con la boca abierta.
-Tu: Difícil es eh, pero vamos.
-Mar: Que te calles, ya verás.
Os llevasteis toda la mañana dando vueltas. Entre varias tiendas visteis unos pocos que os gustaron mucho. Justo ya te habías decidido por uno cuando Mar trajo otro vestido más.
-Mar: Mira este TN, es una pasada.
-Tu: Dios santo, me he enamorado.
Al final, claramente te compraste ese vestido. Te pareció el vestido más bonito que jamás habíais visto, un poco exagerado, quizás. Pero era bonito eso seguro. Era cortito, pero no demasiado, tú no eras de esas que ibas con unas faldas y vestidos con los que se ve hasta el alma. Estaba ajustado en el pecho y luego tenía un cinturón justo debajo del pecho y a partir de ahí tenía un poco de vuelo. Tenías unos tacones que te iba a quedar perfectos con el vestido. Te despediste ya de Mar y te fuiste a casa. Comiste y te echaste una siestecita rápida. Luego ya te empezaste a vestir, aunque quedaba mucho estabas tan nerviosa que necesitabas empezar ya. Te diste un ducha y te empezaste a peinar. Te dejaste el pelo suelto, como lo tienes liso, lo único que hiciste fue recogerte dos pequeñas trenzas y juntarlas detrás para que no se te echara el pelo en la cara. Luego te maquillaste, bueno solo un poco, nada exagerado. Ya por fin te pusiste el vestido y los tacones. Preparaste el bolso y una chaqueta por si tenías frío. Al final tuviste el tiempo justo porque ya no quedaba nada para las 9. Te empezaste a poner nerviosa. Ya eran y diez y no había llegado. Pensaste que seguro que se había arrepentido y te había dado plantón, no podía ser todo tan perfecto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario