domingo, 3 de marzo de 2013

Una imagen habla por sí sola. (Undécimo capítulo).

Él estaba normal, pero tú, que tenías un pijama de invierno estabas titiritando.

Narra Zayn:
Entonces allí estaba yo, en su cama con ella. Vi que estaba tiritando, así que la abracé. Ella me respondió el abrazo y se acurrucó en mi. Al poco dejo de tiritar. Yo no podía dormir, estaba tan bonita, era tan linda. El corazón me iba a mil, la quería tanto. Le besé la cabeza y ella subió un poco y me besó en los labios. Eso hizo que ya no aguantase más. Yo quería aguantar pero era al revés, ella iba a más.

Narración normal:
Yo estaba allí, tenía unas ganas tremendas de besarle pero creía que estaba dormido. Al ver que no porque él me besó la cabeza, le besé yo en los labios. No quería que se quedase todo ahí, quería algo más. Yo continué y fui a más. Él me respondía igual así que todo estaba allí dicho. Los besos se volvieron más apasionados y él se puso encima tuya. Empezó a quitarte la parte de arriba del pijama, iba botón a botón, lentamente. Y eso te ponía más. Tú le quitaste la camiseta rápido, no querías esperar. Ahora él siguió por tus pantalones, aquí fue más rápido.

-Tu: Me quieres hacer sufrir eh.
-Zayn: Al revés, quiero que no lo olvides. ¿Estás segura de que quieres?
-Tu: No pares por favor.

Te volvió a besar. Tú le quitaste los pantalones, ya estabais los dos en ropa interior tan solo. Después te quito el sujetador, lo hizo lentamente, acariciando sus manos por su cuerpo al mismo tiempo que lo bajaba por tus brazos. Te empezó a besar de nuevo y empezó a bajar. Primero paso por tu cuello y soltaste un pequeño gemido, esa zona te mataba. Siguió bajando por cada uno de tus senos y la barriga. Al llevar a la parte más íntima te quitó las braguitas y se bajó los calzoncillos. Entonces fuiste tú la que te subiste encima de él y le cogiste su miembro. Moviste la mano y él también gimió. Cuando ya no podía él más te puso de nuevo debajo de él y con mucha suavidad se metió dentro de ti. Tú te encurvaste y apretaste las manos con fuerza. Al poco ya se fue yendo el dolor del principio para pasar al placer. Él te cogía las manos y te miraba a los ojos. Al final, cayó él rendido del cansancio y se tumbó a tu lado. Te abrazó.

-Zayn: Ha sido perfecto.
-Tu: Contigo todo es perfecto.
-Zayn: No sabes bien como te amo.
-Tu: No más que yo.
-Zayn: Ahí te equivocas pequeña, eso jamás.

Así os quedasteis dormidos los dos. La ropa no sirvió de nada. Tú no borraste la sonrisa de la cara en ningún momento, al fin estabas junto al primer y único amor de tu vida.

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