Estabas muy cabreada, ¿cómo había dicho eso allí?
-Tu: Déjame en paz Louis, eres imbécil.
-Louis: No me da la gana.
-Tu: Mira no me cabrees más que ya llevo bastante eh. ¿Cómo se te ocurre decir que lo habíamos hecho si era mentira? Es que te odio. Jamás me has caído bien y ahora esta clara la razón.
-Louis: Tú a mi no me odias, estás enamorada de mi.
-Tu: ¿Esto que era un chiste o algo? Lo digo por si me tengo que empezar a reír empiezo ya.
-Louis: Es la verdad.
-Tu: Mira lo que tú digas y una caja de gambas, ¿te parece?
Entonces te fuiste a girar para seguir tu camino cuando te agarró del brazo y te acercó a él. Estabais muy pegados, casi no pasaba el aire entre vosotros. Tú estabas enamorada de Louis pero era un imbécil, no te trataba bien, nunca pensaste en salir con él porque sabía que te iba a hacer daño. Tan cerca de él se te aceleró el corazón, era inevitable. Además aquel día estaba muy guapo. Te mordiste el labio sin querer. Él al verte se rió.
-Louis: Ahora, a esta distancia, dime que no me quieres.
Te quedaste callada, no pensabas decir nada para no liarla y que se riese más de ti. Entonces empezó a acercarse, te iba a besar lo estabas viendo. Cerraste los ojos instintivamente. Pero desvió su camino hacia tu oreja.
-Louis: Casi enana, casi. Te has quedado con las ganas eh.- te susurró al oído.
A continuación, enfadada le diste un bofetón en toda la cara.
-Tu: Adiós Louis, que te den.
Te giraste esta vez por completo y continuaste camino de tu casa. Esta vez ya no era sólo enfado, sino dolor por lo que te había hecho. Estabas andando muy rápido y además comenzaste a llorar. Sin estar saliendo y ni siquiera haberlos besado ya te había hecho daño. Que capacidad. Menos mal que ya estabas cerca de casa. Entraste rápidamente y te metiste en la cama tal y como ibas, sólo te quitaste los zapatos. Intentaste dormirte pero no podías. No podías parar de pensar en lo que pasaría al día siguiente en el instituto cuando todo el mundo te viese. Porque es que encima como Louis no estaba ya en el instituto no tendría que dar la cara ni nada, para él todo es muy fácil. Bajaste a la cocina y te preparaste un chocolate caliente y te lo tomaste en el sofá y allí te quedaste dormida. Te levantaste al día siguiente un poco tarde y empezaste a correr para poder llegar a tiempo. Saliste de tu casa medio poniéndote la chaqueta. Ibas corriendo por la calle pero al fin llegaste. Entraste en clase y la gente te miraba raro, todo por culpa de Louis. Pasaron las tres primeras horas y salisteis al descanso. Al salir había un tumulto de gente gritando.
-Chico 1: Heeey, que de tiempo.
-Chico 2: Eso, ¿qué hay de ti?
-Chico 3: ¿Por qué has venido?
Por curiosidad tus amigas y tú os acercasteis a ver quien era y... Era Louis. Al verle te diste la vuelta y te fuiste.
-Louis: ¡Eh! ¡___ espera!
Tú le ignoraste y seguiste caminando.
-Louis: ¡___ te quiero!
Cuando dijo eso te quedaste paralizada. ¿En serio? ¿Y lo tenía que decir aquí delante de todos y no en privado? Estas cosas son con las que no podías de Louis. Continuabas girada y paralizada, pero empezaste a llorar aunque él no te viese.
-Louis: ___, te quiero. Y lo he dicho aquí delante de todo el mundo para que no haya rumores ni cosas raras y no te hagan sufrir más. Y lo que dije el otro día... Es mentira. Ella decía la verdad. Y no sabes bien lo que siento cuando te veo y ni hablar cuando nos cruzamos las miradas o tu piel toca la mía. Te amo ___, ¿quieres salir conmigo?
Entonces te giraste y él vio que estabas llorando y se acercó a ti. Te secó las lágrimas y te levantó la cabeza mientras te miraba a los ojos.
-Louis: ¿Qué me dices pequeña?
-Tu: Te voy a decir dos cosas. La primera que eres un imbécil por haberme hecho lo que me has hecho aquí delante de todo el mundo y el otro día.
-Louis: Y la otra...-tenía miedo, se le notaba en la voz.
-Tu: La segunda es que te amo imbécil mío.
No se lo creía pero cuando reaccionó te besó rápidamente y te comenzó a abrazar y agárrate por la cintura. Incluso te levantó por los aires. Cuando acabasteis de besaros os faltaba mucho aire a los dos. Os quedasteis unidos por vuestros brazos y frentes. Todo era perfecto aunque estabas delante de tanta gente.
-Tu: Te quiero.-susurraste.
-Louis: No más que yo enana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario