Estaba en la
cama relajadamente, me acababa de despertar por la luz que entraba por la
ventana, nunca me acostumbraré a eso. Me giré aún tapada por las sábanas y me
esperecé estirando todos y cada uno de los músculos de mi cuerpo. Cuando estaba
volviendo a acurrucarme, un ruido enorme me interrumpió por completo. Parecía,
¿una bocina?
-Thomas: ¡Vamos
piccola, despierta que se nos hace tarde!-Me tapé por completo incluso la cara
con las sábanas huyendo del ruido.- Vamos, no seas remolona.
-__: ¿De dónde has sacado eso?
-Thomas: ¿Te gusta eh?
-__: No, y déjame un ratito más, porfi.
-Thomas: No
puede ser, vamos pequeña.-Le continué ignorando a pesar de lo mucho que me
había gustado eso de "pequeña".- No me vaciles o te arrepentirás. Te
doy tres segundos para levantarte.-Ni caso le hacía.- 3,2..- No me iba a
mover.- 1…-Aunque se hundiese el mundo.- 0.
-__: ¡AHHH!
Eres un bruto Thomas.-Decía como podía mientras intentaba coger aire para mi
aplastado cuerpo.
-Thomas: ¿Te
levantas o qué?
-__: No..
-Thomas:
Venga ya, no me seas floja, ya no te puedes volver a dormir.
-__: Uy, que
no dice, déjame probar y verás.
-Thomas:
Déjalo, anda. Me prometiste que ibas a acompañarme, eh. Haz lo que te dé la
gana pero yo en media hora me voy.
Se fue y me
dejó en el cuarto con la cama echa un desastre. Mejor, así me dejaba dormir.
Aunque, es verdad, se lo prometí pero se está tan a gusto en la cama que duele
levantarse. Tampoco es tan importante, ¿no? O sí, quizás para él sí lo era, ha
salido de aquí cabreado.
-__: Vamos
para arriba __, a ver que te pones.
Me puse de
nuevo delante del armario a pensar. Odiaba tener que pensar en qué ponerme.
Pero bueno, no me quedaba otra. Tras darle muchas vueltas como siempre no varié
demasiado: Pantalones cortos altos, camiseta de tirantes blancas con unos
dibujos como a triángulos azules marinos, un cinturón fino de cuero, botas
bajas marrones y una rebeca beige de lana un poco larga y ancha porque ya
comenzaba a refrescar. Me peiné el pelo y lo dejé suelto, no me hice nada
especial. Me eché polvos de maquillaje, un poco de eyeliner, rímel y lista.
-__: ¡Thomas!
Ya estoy.
-Thomas:
Justo a tiempo eh, ya casi que me iba.
-__: Sí,
claro, yo te creo.
-Thomas: Tan
agradable como siempre, eh.
-__: Hay
cosas que nunca cambian.
Abrí la
puerta del piso y éste me siguió. Llegué al coche esperando para que lo abriese
de una vez, sentarme y echarme una cabezadita antes de llegar al pueblo ese. Me
abrió la puerta y me ofreció entrar dentro, le miré con mala cara y le saqué la
lengua, él me guiña un ojo. Eso me pilló desprevenida, no me lo esperaba y lo
peor es que me gustó. Sentí como el calor subía hasta mis mejillas, qué
vergüenza.
Luego se
montó él y empezó el viajecito. Me acomodé como pude y me dormí sin más. Al
poco me desperté, había dormido muy bien pero, como era lógico, me dolía el
cuello. Gruñí un poco al sentir el dolor.
-Thomas:
Hombre, por fin bella durmiente. Ya estamos llegando al sitio, llevas durmiendo
más de dos horas.
-__: ¿En
serio? Puf..-Me masajeé la nuca como pude intentando bajar el dolor.
-Thomas: Sí,
por cierto, estás muy linda cuando duermes, más que despierta diría yo, porque
como no hablas.
-__: Qué
chispa, chico.
-Thomas:
¿Ves? Eres una borde, pero te quiero igual, eh.- What? ¿A qué venía eso sin
más? Es que no puede ser, no me puede hacer esto, no resisto. Encima con esa
sonrisa que tiene me enc, que no, fuera esa idea __- Por cierto, ¿te duele el
cuello?
-__: Sí la
verdad, supongo que habré cogido una mala postura.
-Thomas:
Supones bien, no veas la de vueltas que das, eh. Dormir contigo tiene que ser
un combate de lucha libre.
-__: Suelen
decírmelo.
-Thomas:
Espabila ya, que hemos llegado.
Entramos en
un pueblo muy… ¿Inglés? Sí, creo que era el adjetivo perfecto. Era bastante
típico y de película la verdad, me encantaba. Pero había algo que me distraía,
el hambre que tenía.
-__: Thomas,
¿podemos ir a alguna cafetería a desayunar?
-Thomas: Sí
claro, aparco y vamos a la que quieras.
Al fin,
después de dar muchas vueltas, aparcó el coche y nos bajamos. Cogí una bocanada
de aire fresco y estiré las piernas. Empezamos a dar y vimos una panadería,
pero había pasteles y con qué pinta. Se me caía la baba solo de ver el
escaparate.
-Thomas:
¿Entramos aquí?
-__: Por
favor.
Entró Thomas
y yo fui por el móvil que se me había olvidado en el coche. Volví rápido a la panadería y me di un golpe
contra algo. Me caí de culo y gruñí de dolor. No había levantado la vista hasta
que escuché una voz que se dirigía a mi.
-X: Lo
siento mucho, ¿estás bien?
-__: No te
preocupes no iba mirando por donde ib… Dios.
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