domingo, 6 de octubre de 2013

Todo vuelve. (Capítulo 10)

Estaba en la cama relajadamente, me acababa de despertar por la luz que entraba por la ventana, nunca me acostumbraré a eso. Me giré aún tapada por las sábanas y me esperecé estirando todos y cada uno de los músculos de mi cuerpo. Cuando estaba volviendo a acurrucarme, un ruido enorme me interrumpió por completo. Parecía, ¿una bocina?
-Thomas: ¡Vamos piccola, despierta que se nos hace tarde!-Me tapé por completo incluso la cara con las sábanas huyendo del ruido.- Vamos, no seas remolona.
-__: ¿De dónde has sacado eso?
-Thomas: ¿Te gusta eh?
-__: No, y déjame un ratito más, porfi.
-Thomas: No puede ser, vamos pequeña.-Le continué ignorando a pesar de lo mucho que me había gustado eso de "pequeña".- No me vaciles o te arrepentirás. Te doy tres segundos para levantarte.-Ni caso le hacía.- 3,2..- No me iba a mover.- 1…-Aunque se hundiese el mundo.- 0.
-__: ¡AHHH! Eres un bruto Thomas.-Decía como podía mientras intentaba coger aire para mi aplastado cuerpo.
-Thomas: ¿Te levantas o qué?
-__: No..
-Thomas: Venga ya, no me seas floja, ya no te puedes volver a dormir.
-__: Uy, que no dice, déjame probar y verás.
-Thomas: Déjalo, anda. Me prometiste que ibas a acompañarme, eh. Haz lo que te dé la gana pero yo en media hora me voy.
Se fue y me dejó en el cuarto con la cama echa un desastre. Mejor, así me dejaba dormir. Aunque, es verdad, se lo prometí pero se está tan a gusto en la cama que duele levantarse. Tampoco es tan importante, ¿no? O sí, quizás para él sí lo era, ha salido de aquí cabreado.
-__: Vamos para arriba __, a ver que te pones.
Me puse de nuevo delante del armario a pensar. Odiaba tener que pensar en qué ponerme. Pero bueno, no me quedaba otra. Tras darle muchas vueltas como siempre no varié demasiado: Pantalones cortos altos, camiseta de tirantes blancas con unos dibujos como a triángulos azules marinos, un cinturón fino de cuero, botas bajas marrones y una rebeca beige de lana un poco larga y ancha porque ya comenzaba a refrescar. Me peiné el pelo y lo dejé suelto, no me hice nada especial. Me eché polvos de maquillaje, un poco de eyeliner, rímel y lista.
-__: ¡Thomas! Ya estoy.
-Thomas: Justo a tiempo eh, ya casi que me iba.
-__: Sí, claro, yo te creo.
-Thomas: Tan agradable como siempre, eh.
-__: Hay cosas que nunca cambian.
Abrí la puerta del piso y éste me siguió. Llegué al coche esperando para que lo abriese de una vez, sentarme y echarme una cabezadita antes de llegar al pueblo ese. Me abrió la puerta y me ofreció entrar dentro, le miré con mala cara y le saqué la lengua, él me guiña un ojo. Eso me pilló desprevenida, no me lo esperaba y lo peor es que me gustó. Sentí como el calor subía hasta mis mejillas, qué vergüenza.
Luego se montó él y empezó el viajecito. Me acomodé como pude y me dormí sin más. Al poco me desperté, había dormido muy bien pero, como era lógico, me dolía el cuello. Gruñí un poco al sentir el dolor.
-Thomas: Hombre, por fin bella durmiente. Ya estamos llegando al sitio, llevas durmiendo más de dos horas.
-__: ¿En serio? Puf..-Me masajeé la nuca como pude intentando bajar el dolor.
-Thomas: Sí, por cierto, estás muy linda cuando duermes, más que despierta diría yo, porque como no hablas.
-__: Qué chispa, chico.
-Thomas: ¿Ves? Eres una borde, pero te quiero igual, eh.- What? ¿A qué venía eso sin más? Es que no puede ser, no me puede hacer esto, no resisto. Encima con esa sonrisa que tiene me enc, que no, fuera esa idea __- Por cierto, ¿te duele el cuello?
-__: Sí la verdad, supongo que habré cogido una mala postura.
-Thomas: Supones bien, no veas la de vueltas que das, eh. Dormir contigo tiene que ser un combate de lucha libre.
-__: Suelen decírmelo.
-Thomas: Espabila ya, que hemos llegado.
Entramos en un pueblo muy… ¿Inglés? Sí, creo que era el adjetivo perfecto. Era bastante típico y de película la verdad, me encantaba. Pero había algo que me distraía, el hambre que tenía.
-__: Thomas, ¿podemos ir a alguna cafetería a desayunar?
-Thomas: Sí claro, aparco y vamos a la que quieras.
Al fin, después de dar muchas vueltas, aparcó el coche y nos bajamos. Cogí una bocanada de aire fresco y estiré las piernas. Empezamos a dar y vimos una panadería, pero había pasteles y con qué pinta. Se me caía la baba solo de ver el escaparate.
-Thomas: ¿Entramos aquí?
-__: Por favor.
Entró Thomas y yo fui por el móvil que se me había olvidado en el coche.  Volví rápido a la panadería y me di un golpe contra algo. Me caí de culo y gruñí de dolor. No había levantado la vista hasta que escuché una voz que se dirigía a mi.
-X: Lo siento mucho, ¿estás bien?

-__: No te preocupes no iba mirando por donde ib… Dios.

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