jueves, 28 de marzo de 2013

Todas las caras de la vida. (Cuarta parte).

Llamaste a Lisa para que fuese a tu casa un rato. A ver si ella te animaba, la necesitabas.
-Llamaba telefónica-
-Tu: Lisaaaaa...
-Lisa: Dime ____
-Tu: ¿Te vienes a mi casa un rato?
-Lisa: Vale, en 5 minutos estoy allí. Hasta ahora.
-Tu: Valep, hasta ahora.
-Fin de la llamada telefónica-

Así a los cinco minutos más o menos estaba Lisa allí. Fuiste a abrirle. Y antes de decir nada te abrazó.

-Tu: Ho- hola...¿Qué pasa?
-Lisa: Sé que lo necesitas. He notado en tu voz se habías llorado.
-Tu: Sí... Gracias jo.
-Lisa: No las des tonta.

Os metisteis dentro de la casa y empezasteis a hablar.

-Lisa: Que, otra vez lo mismo de siempre, ¿no?
-Tu: Sí, esa vieja bruja me amargará la vida por los restos.
-Lisa: Olvídala, sólo os ha hecho daño a ti y a Liam.
-Tu: Ya...
-Lisa: ¿Sabes que vamos a hacer?
-Tu: ¿Que?
-Lisa: Mañana tú y yo nos vamos de compras.
-Tu: Ojalá pudiese. Es que no sabes la novedad, ahora mi hermano y yo tenemos que cuidar de mi abuela.
-Lisa: ¿Cómo?
-Tu: Lo que oyes, mañana tengo que ir a su casa y ver que hay que hacer y eso.
-Lisa: Joder tía vais una tras otra.
-Tu: ¿A mi me lo vas a decir?
-Lisa: Ya lo sé. Pues en el primer rato que tengas libre nos vamos las dos de fiesta, ¿estamos?
-Tu: Sí por favor, lo necesito como el respirar.
-Lisa: WEE, PARTY HARD.
-Tu: YEAH JAJAJAJA.
-Lisa: JAJAJAJA. Bueno me voy ya para casa, mucha suerte para mañana cariño, te quieroooo.
-Tu: Muchas gracias por venir y por la suerte, la necesitaré. Yo también te quiero.

Os abrazasteis y salió de tu casa, pero justo entonces llegó Liam.

-Liam: ¿Qué has estado con Lisa?
-Tu: Sí, ¿por qué?
-Liam: No, por nada por nada.
-Tu: Ah... ¿Y esa cara?
-Liam: ¿Cuál?
-Tu: La de tonto que se te ha puesto al hablar de Lisa.
-Liam: Que va... No insinúes eh.
-Tu: No insinuo, afirmo. Te gusta JAJAJA.
-Liam: Aksjdkx, vale sí pero tu te callas aunque sea tu mejor amiga eh.
-Tu: Soy una tumba.-dijiste con una sonrisilla en la cara
-Liam: Eso, bueno a dormir.
-Tu: Sí, estoy cansada, hasta mañana hermanito.

Le besaste la mejilla y te metiste en la cama, la mañana siguiente sería un día largo y pesado, muy pesado. Te despertaste temprano, querías llegar lo antes posible para acabar lo antes posible. Te pusiste unos shorts celestes (lo suficientemente largo para cubrir tus cicatrices), una camiseta de mangas cortas que dejaba un hombro al aire y unas vans. Te recogiste el pelo en una cola de caballo, te hiciste la raya del ojo en negro y te echaste rímel. Ya está, para ir a casa de tu abuela, a limpiar lo más seguro, va de sobra, pero tampoco es para ir fatal por la calle. Saliste y te despediste de Liam. Cogiste el autobús y te sentaste, menos mal que había sitio. Al poco se montó un chico muy mono en el autobús y se sentó a tu lado.

-Chico: Hola.
-Tu: Hola.
-Chico: Eres muy guapa eh, ¿quieres quedar para tomar algo, y bueno... Para lo que surja después?- te dijo eso con una voz insinuante.
-Tu: ¿Te puedo hacer una pregunta yo?
-Chico: La que quieras pivón.
-Tu: ¿Qué tipo de problema mental tienes chaval?

Esto se lo dijiste con una cara de asco impresionante. Al decirlo algunas personas te escucharon y se rieron.

-Tu: Ahora quita del medio que me bajo aquí.

El chaval estaba como en shock con tu reacción y se movió rápidamente y te dejó bajar. Menos mal que habíais llegado justamente a casa de tu abuela. Que de imbéciles hay repartidos por este mundo de verdad, que pena. Cuando llegaste al portal de tu abuela, la puerta estaba abierta y empezaste a subir las escaleras. Porque es que encima allí no había ascensor, que bonito todo. Al fin llegaste al quinto pero ahora cual era A o B... Problema. Lo echaste al pito pito, total sobre equivocabas tampoco era para tanto, tenías un 50% de posibilidades de acertar así que, quizás tuvieses suerte. Te tocó el B. Así que adelante. Te pusiste delante de la puerta y pusiste la oreja. No escuchabas nada así que llamaste a la puerta. Te llevaste un rato esperando y pensaste que no habría nadie así que te habías equivocado. Menos mal que no había nadie. Justo antes de llamar a la puerta A, escuchaste otra puerta abrirse. Viste a un chico con unas calzonas puestas, sin camiseta y con el pelo y el torso mojado. Estaba buenísimo para qué engañarnos. Era rubio, de ojos azules, una sonrisa de infarto y un cuerpo que mejor ni hablar.

-X: Perdón, ¿has llamado tú? Es que me estaba duchando y no he podido salir más rápido, lo siento.
-Tu: Ah, perdón es que me he equivocado de casa. Siento mucho haberte interrumpido la ducha.
-X: Vale, vale. No te preocupes, no pasa nada. Soy Niall, encantado de conocerte.
-Tu: Yo ___, igualmente.
-Niall: Bonito nombre. ¿Y qué haces aquí? ¿A qué casa tenías que llamar?
-Tu: Al A. Ahí vive mi abuela.
-Niall: Ah, sisi, yo la conozco. Es muy buena persona.
-Tu: Sí que lo es.
-Niall: Bueno, espero volver a verte por aquí ___, hasta luego.
-Tu: Lo mismo digo, hasta ahora.

Y cerró la puerta. Vaya hombre dios santo. En ese momento llamaste a la puerta y enseguida tu abuela te abrió. Te alegró haberte equivocado.

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