domingo, 31 de marzo de 2013

Todas las caras de la vida. (Séptima parte).

"Pero será hijo de puta"- es lo primero que pensaste. No tenía nombre ese chaval. Tú pensando que te gustaría estar con él en ese banco como aquella pareja y resulta que era él el del banco. Y la noche anterior te había mandado un mensaje diciéndote que te echaba de menos y que te quería... Ya se ve, ya. ¿Con qué esas teníamos no? Vale, vale, vale. Habías pensado seguir de largo, no ibas a echar ni una lágrima por ese imbécil no. Él te había tratado como tal pero aquí no ibas a salir tú como siempre sufriendo, ya lo habías hecho bastante y eras fuerte. Seguiste tu camino hacia casa de tu abuela porque si no ibas a llegar tarde. De camino a su casa te comenzó a vibrar el móvil, era Nick. Se lo cogiste, no podía saber que tú lo habías viste besando a... Sabrá dios quien era.

-Llamada telefónica-
-Nick: Hola cielo.
-Tu: Hola cariño.
-Nick: Oye, ¿voy a tu casa y pasamos la tarde juntos?
-Tu: No puedo, lo siento. Es que tengo que ir a casa de mi abuela a arreglarla y eso, ya sabes, lo que te conté.
-Nick: Ah, vale. No te preocupes mi amor, cuando puedas quedamos y nos vemos, ¿vale?
-Tu: Estupendo, chau te quiero.
-Nick: Adiós, yo te quiero más.
-Fin de la llamada telefónica-

Escuchar de su boca un "te quiero" hacia ti te daba fatiga incluso. Le odiabas en estos momentos y te costó mucho fingir ese amor. Al poco de colgar te llamó Lisa.

-Llamada telefónica-
-Lisa: Tía, que al final no te dije lo de Nick ayer con todo lo que pasó.
-Tu: No te preocupes, ya sé lo que es. Le he visto hoy besándose con una en un banco.
-Lisa: ¿EN SERIO?
-Tu: Sí, la verdad es que paso de él. Estoy enfadada y dolida, pero no pienso echar una lágrima por él.
-Lisa: Pues ole tú, no se lo merece. Realmente no sé porque empezaste a salir con él.
-Tu: Yo le quería, en pasado ya. Es que he llorado tanto y por cosas mucho más graves que por él no voy a llorar.
-Lisa: Es que es lo que te iba a decir nena.
-Tu: Bueno te dejo que ya he llegado a casa de mi abuela. Ya hablamos. Te quiero.
-Lisa: Vale y no pienses en él eh. Te quiero más.
-Fin de la llamada telefónica-

Al fin llegaste al piso de tu abuela. Viste un camión de mudanzas. Te acercaste para preguntar para quien era el pedido y efectivamente era para tu abuela. Les dijiste que eras su nieta y les preguntaste si iba a costar más dinero que subiesen los muebles. Te dijeron que sí y les dijiste que los dejarán en la calle y que muchas gracias por traerlos. Encima de todo no ibas a pagar más dinero para que subiesen unos muebles, tú los subirías. Lo malo es que cuando se fueron te acordaste de que no había ascensor. Llamaste a la puerta de tu abuela y le dijiste que la dejara abierta para cuando subieses los muebles. Eran sólo 5. Algunos más chicos y otros más grandes. Subiste dos que eran pequeños sin problemas. Lo malo era subir y bajar tantas veces las escaleras hasta el quinto con el peso encima. Cuando habías subido el recreo ya estabas agotada, es más te sentaste un rato en la escalera a descansar. Estabas reventada, no sabías si ibas a poder tú sola con los que quedaban, además eran los más grandes.

-Tu: Abuela, no sé si voy a poder con los otros dos eh.
-Abuela: Pues vamos a pedirle ayuda al vecino de aquí de en frente, que es un muchacho joven y está fuerte. Y a ver si así te haces si novia también, que es muy bien chico.
-Tu: ¡Abuelaaaaaa!
-Abuela: Es verdad. Anda llama.
-Tu: Yo no llamo, que vergüenza por favor.
-Abuela: Pues llamo yo.
-Tu: No... Abuela, abuela estate quieta... ¡Abuelaaaa!... Ah hola.

Ya había llamado y Niall había abierto la puerta. Que vergüenza y tú hablándole a tu abuela y toda despeinada y con la ropa fatal de cargar muebles. Y él con unos pantalones cortos, una camiseta de tirantes que se le veía media espalda sin exagerar y botines. Iba de infarto.

-Niall: Hola a las dos. ¿Qué necesita señora?
-Abuela: Ay hijo. Es que mira he encargado muebles nuevos, pero no tengo bastante dinero para que me los subieran y mi nieta ha subido los 3 más pequeños ella sola, pero claro quedan dos grandes y la pobre está cansada de cargar muebles y de subir y bajar escaleras. ¿La puedes ayudar?
-Niall: Por supuesto, no se preocupe usted que yo la ayudo. Quédese aquí arriba para cuando los subamos.
-Abuela: Muchísimas gracias hijo.

Empezasteis a bajar las escaleras y hablasteis todo el camino hasta llegar a los muebles.

-Niall: A ver que tenemos aquí... Son dos muebles importantes eh.
-Tu: Lo sé, lo sé. Mi abuela no podía haberse buscado otros más grandes.

Niall se echó a reír con tu comentario. Al final supisteis como subirlos todos sin problemas. Al acabar te despediste de tu abuela pero hablaste un poco más con Niall en las escaleras.

-Niall: Creía que no acabábamos.
-Tu: Dímelo a mi...
-Niall: Por cierto, estás muy sexy con la ropa así pegada eh.

Cuando lo dijo te diste cuenta que por el sudor tenías la camiseta súper ajustada, que vergüenza. Te pusiste colorada al instante.

-Tu: Tú tampoco estás mal así eh.
-Niall: Bueno, yo quiero volver a verte pero sin tener que cargar muebles.
-Tu: Jajajaa, vale estupendo.-ya no estabas con Nick por tu parte por lo que podías quedar con él sin tener que dar explicaciones.- Toma mi móvil.

Cogiste un boli que llevabas en el bolso y se lo apuntaste en la mano aunque con trabajo. Al estar tan cerca tu corazón se aceleró. Su piel era electrizante para ti.

-Niall: Vale, te llamaré pronto preciosa.
-Tu: Eso espero.

Antes de irte le diste un beso en la mejilla que él te devolvió. Antes de poder dejar de verle mientras bajabas las escaleras te giraste para verle y te estaba mirando y se mordía el labio inferior. Al verle hacer eso te entró algo por el cuerpo indescriptible.

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