sábado, 11 de mayo de 2013

Ese sitio tan especial. (Última parte).

A la mañana siguiente mientras desayunabais comenzasteis a poneros al día de todo lo que había pasado todo ese tiempo. Era mucho que contar por tu parte y comprobaste que también por la suya. Lo que más te gustó fue que dijo que no había conseguido salir con nadie porque seguías en su mente y te seguía queriendo. Cuando te dijo eso le besaste. Ahora entendías perfectamente por qué le querías tantísimo. Le dijiste, entre todas las cosas, que tu hermana se casaba. 

-Tu: ¿Vendrás a la boda conmigo?
-Liam: Por supuesto pequeña. Siempre que a tu hermana no le impor...-le cortaste con un beso. 

Así al menos no irías sola. Una boda teniendo pareja es mejor, sientes la felicidad de la pareja que se casa más. También podría ser que dentro de poco vosotros fueseis esa pareja. Compraste un traje, camisa y corbata para él. Estaba guapísimo con el conjunto, más de lo normal. Y tú te compraste el vestido que tenía pensado tu hermana más o menos para ti. Nunca le enseñaste el vestido que ibas a llevar puesto hasta el día de la boda cuando ya te vio arreglada. Querías ver si le gustaba como te quedaba. Saliste de la habitación, con el vestido, los tacones, peinada, maquillada... De boda claramente. Se quedó mirándote un buen rato sin decir ni media palabra. Estaba embobado. El vestido era color melocotón, de tirantas y con algo de escote pero no mucho porque lo más llamativo era que se veía casi toda la espalda. Los tacones eran altos, era una ocasión especial. Y en el pelo llevabas un recogido para que se viese bien la espalda. 

-Liam: ¡Dios mío! ___, ¿tú me quieres matar? Pe-pero, ¿tú te has visto? Estás impresionante.
-Tu: Muchísimas gracias amor, me alegro que te haya gustado, es para ti. 
-Liam: Ven. 

Fuiste y te agarró acercándote hacía él y te besó. Luego te cogió de la mano y fuisteis a la boda. Allí todo fue genial, tu hermana estaba radiante. Se veía que era el mejor día de su vida. Tú bailaste mucho, la mayor parte del tiempo con Liam claramente. Tuviste que hacer las presentaciones a la familia. Y escuchaste muchos: "¡Anda, pero si la niña tiene novio!" "¡Cómo ha crecido la pequeña ___, con novio ya y todo." Y algún que otro: "¡Qué buena está esa! Mierda tiene novio." Esos eran los mejores, ni tú te los creías. Al escucharlos Liam te acercaba y te besaba como diciendo, "Esta es mía y sólo mía." Te encantaba. Disfrutaste mucho del día y al final llegó el momento de que tu hermana se fuese a la luna de miel. Antes de hacerlo, como todas las novias, tiró el ramo. Y lo mejor de todo es que te cayó a ti. Te quedaste mirándolo alucinada igual que el resto de mujeres de tu alrededor. Miraste a tu hermana y luego buscaste con la mirada a Liam. Te estaba mirando alucinado y hizo un gesto como diciendo "¡Quien sabe!" Tú le sonreíste y él te devolvió la sonrisa y te guiñó un ojo. Lo que no sabías en aquellos momentos es que era cierto, tú serias la próxima en casarte y con el amor de tu vida, Liam.

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