-Narración normal-
Ya te despertaste pero no te moviste de la cama. Realmente no tenías intención de hacerlo en todo el día, ¿para qué? Seguro que salías de la casa, te tropezabas con una piedra y te caías de boca. Peor no pudo salir el día de ayer así que otro más, ¿qué más daba? No tenías ni ganas ni fuerzas para salir de la cama. Ya habías decidido no moverte de casa en todo el día o... En unos días mejor dicho. Te levantaste para desayunar y luego al sofá, ese iba a ser tu movimiento durante todo los días que pasases en casa. Marta ya no estaba en casa, menos mal. Encima tener que aguantarla ya sería demasiado. Con lo bien que te caiga, ¿qué le había entrado a esa niña? No entendías nada. Además es que todo tuvo que pasar un 15, un puto 15. No hay días en un mes para que ocurran las cosas y todo tiene que ocurrir ese día. Venga, ¿algo más? Como siguieses pensando así ibas a entrar en una depresión de la que no ibas a salir, que triste todo. Entonces alguien llamó a tu puerta. ¿Quién era ahora? Que ganas de molestarte durante tus depresiones. Fuiste hacia la puerta y abriste.
-Sofía: ¿Estás bien?
-Tu: Como una puta mierda.-entró en casa y te abrazó.
-Sofía: Venga vamos a sentarnos. Pero mujer es que yo sé que le quieres pero, tienes que intentar... No, eh no. No llores por favor ___, no llores que me derrumbó yo y así no avanzadas. Sh, ya está. Seguro que dentro de poco aparece alguien en tu vida y lo cambia todo. Tranquila...
-Tu: Pero es que yo no quiero a nadie más, le quiero a él. Pero sé que si estoy con él lo pasaré mal y... Odio mi vida, me odio.
-Sofía: Cállate, no vuelvas a decir eso. Vales mucho así que no te preocupes, de algún modo todo pasará.
-Tu: Pf, no lo creo.
-Sofía: Pero yo sí. Y mañana nos vamos de fiesta.
-Tu: ¿Un martes?
-Sofía: Sí, ¿algún problema? No, pues ale, ya sabes. Mañana bien guapa que te recojo.
-Tu: Pero...
-Sofía: No hay peros que valgan. Así que mañana te veo cariño. Y anímate un poco anda, que todo va a salir bien.
-Tu: Vale, lo intento por ti eh.
-Sofía: Aish, te tengo que querer. Bueno me voy, adiós y hasta mañana.
Te abrazó y se fue. Te alegró el día. Al menos con la fiesta te despejarías o eso creías claro. Te llevaste todo el día en el sofá, ya elegirías mañana la ropa que te ibas a poner. Después llegó Marta, los lunes siempre llega más temprano, por desgracia. Mientras estabais cenando alguien te llamó, era tu hermana, qué raro.
*Llamada telefónica*
-Tu: ¿Sí?
-Hermana: ¡____, tengo una gran noticia!
-Tu: Hola...¿Cuál?
-Hermana: ¡ME CASO!
-Tu: ¡ENHORABUENA!
-Hermana: ¡Muchas gracias!. Te llamo para decirte que si nos podemos ver mañana y te lo cuento todo.
-Tu: Emm, sí, claro. ¿A qué hora?
-Hermana: Nos vemos en mi casa para cenar, ¿vale? Chao.
-Tu: Sí, adiós.
*Fin de la llamada telefónica*
Ea ya se te había estropeado el plan. Si es que ibas una tras otra. No podías fallarle a tu hermana, Sofía lo entendería de todos modos y si había que hablar, había que hablar. Marta cuando se lo contaste, porque no te quedó más remedio, estaba más emocionada que tú. Definitivamente esa niña tenía un problema mental. Le mandaste un mensaje a Sofía explicándoselo todo y te comprendió, todo perfecto en cierto modo claro. Te fuiste a dormir y a la mañana siguiente la única alegría que tenías es que Marta se llevaba todo el día fuera y para cuando llegase, tú estarías en casa de tu hermana. El día pasó rápido y llegó el momento de vestirte y a las 8:30 saliste en dirección a la casa de tu hermana.
-Narra Liam-
Cuando supe aquel día que ella estaba allí, en el cine se me volcó el corazón. Yo nunca la he dejado de querer, era el amor de mi vida y eso no cambiaría nunca. Cuando me dijo eso aquel 15 de julio... Creí que me moría. Pero lo peor de todo es que ella llevaba razón. Soy un imbécil. Tenía a la mujer de mi vida y no la supe tratar como se merecía. Cuando llegué a casa y vi la mesa con las velas, la casa a oscuras y ella con ese vestido, tan preciosa como siempre, llorando... ¿Por qué tuvo que avisarme aquel día Richard? ¿Por qué? Al tener el problemas en su relación, acabó con la mía. Ahora sé que ella no me dejó sólo por eso, fue una acumulación de cosas. Y aunque ha pasado mucho tiempo, nunca he conseguido sacarla de mi cabeza. Supe que esa era mi oportunidad, ahora que había vuelto a entrar en mi vida no la podía dejar escapar. Gracias a Marta conseguiría verla y ojalá me escúchase y me diese otra oportunidad. El martes decidí ir a sí casa a hablar con ella. Además, tenía que ser ese día, porque Marta no está en casa a esas horas. Iría sobre las 8:30, para no pillar la ocupada. Todo estaba planeado. Salí de casa y llegué rápido a la dirección que me había dado Marta. Miré los buzones y sí, allí vivía ___. Cogí el ascensor y me planté delante de la puerta, eran las 8:45. Me armé de valor y llamé a la puerta. Esperé un rato y nadie abría así que volví a llamar, pero nada. Grité su nombre, pero no obtuve respuesta. No estaba, ya está, estaba todo perdido. Nada merecía la pena. Al pasar un raro decidí irme para que no me viese Marta si llegaba a casa. Entonces ya sería el remate. Cogí el ascensor y al salir la vi... Mierda.
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