-Narra Marta-
No me podía creer lo que estaba viendo, Liam estaba saliendo del portal...
-Marta: ¿Liam? ¿Qué haces aquí?
-Liam: Eh, hola... Pues nada... Aquí...
-Marta: Venga ya, ¿te crees que soy idiota?
-Liam: He venido a verte.
-Marta: Mentira.
-Liam: ¿Por qué dices que miento?
-Marta: Porque yo te dije precisamente que los martes y los jueves no llego a casa hasta muy tarde y, ¿tú has venido a visitarme justamente hoy? No me lo creo.
-Liam: Tienes razón, no he venido a verte a ti.
-Marta: ¿Entonces?
-Liam: He venido a ver a ____.
Entonces me quedé helada. ¿Por qué quería ver a ___? Ya no estaban juntos, ¿verdad? ¿Qué estaba pasando? ¿Todavía sentía cosas por ella? Y si es así... Menudo ridículo había hecho. Liam comenzó a explicarme lo que ocurrió entre ellos y que a pesar de todo eso, aún sigue enamorado de ella. Quería intentar hablar con ella y que le diese otra oportunidad. Era tan mono, normal que ___ estuviese enamorado de él.
-Marta: Te voy a ayudar.
-Liam: ¿Cómo?
-Marta: Lo que oyes. Vamos a planear algo para que ____ no tenga más remedio que darte esa nueva oportunidad.
-Liam: ¿En serio?
-Marta: ¡Claro!
-Liam: ¡Muchísimas gracias!
Entonces me abrazó por la emoción. Le dije que subiese a casa a planear el plan porque ____ estaba en casa de su hermana, Sofía me lo había dicho. Subisteis a la casa y comenzasteis a hacer un plan. La idea era una cena romántica, explicárselo todo y bailar lento, pegados. Eso siempre reaviva una llama o la enciende. Cuando estuviesen pegados, moviéndose a la vez al ritmo de la música... Seguro que eso acababa de arreglarlo todo.
-Liam: Todo está muy bien pero...
-Marta: Pero, ¿qué?
-Liam: Que yo no sé bailar así lento.
-Marta: Yo te enseño.
-Liam: ¿De verdad?
-Marta: Que sí, después de todo lo que hemos formado hacer eso no me importa nada.
-Liam: Te advierto que soy muy torpe eh.
-Marta: Da igual, ya veré que hago con mis pies cuando acabemos.
Así comencé mis clases de baile con Liam. Y era verdad, era un poquito torpe sí.
-Narración normal-
Ya estabas llegando a casa. Que cansancio. Tenías la cabeza como un bombo, habían sido muchas horas escuchando cosas sobre la boda de tu hermana y, además, en aquellos momentos hablar de que cosas felices de una pareja no te venía bien. Recordabas a Liam sin poder evitarlo. Pero ya se había pasado lo peor. Bueno, que va. Al revés, ahora quedaban dos meses aguantando ver los preparativos, vestidos, accesorios, restaurantes, elegir manteles, el banquete, las flores... Mucho, quedaba mucho. Pero era tu hermana y lo tenías que hacer por ella. Ya estabas en el portal, aunque pareciese mentira, querías llegar a casa. Allí estaba Marta pero no podías tenerle un rencor eterno, al fin y al cabo, tú no estabas con Liam y podía hacer lo que quisiese. Metiste la llave en la cerradura y abriste la puerta. ¿Pero qué...? Retirabas lo dicho, te dolía mucho.
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