No sabía que
responder, muchas cosas en un mismo día. No dije nada pero sentía como me subía
el calor por las mejillas.
-Anne: Anda,
ya hemos llegado y ni siquiera me he dado cuenta.
Yo
continuaba callada simplemente asentí con una sonrisa. Salvada por la campana,
pensé. Luego comenzamos a recoger las maletas de mano y demás y no volví a
mirar a Anne, me daba…Vergüenza. No sé, que una mujer que acabas de conocer en
un avión te diga que no le importaría que fueses su nuera es un poco extraño. Y
más teniendo en cuenta que ni siquiera conozco a su hijo, no sé nada de él
salvo que se llama Harry y una pequeña descripción física de él. Ah bueno, y
que es panadero y le gusta la música. En realidad conozco un poco a Harry. No
voy a volver a mencionarle como si le conociese de toda la vida. Además qué
hago pensando tanto en una persona que ni siquiera conozco. A veces no me
entiendo, pienso más en personas que no conozco, imaginándomelas y pensando en
su personalidad y me olvido de las que ya conozco un poco. Como el tema de
Jorge, se me había olvidado por completo, aunque de todas formas ya no hay nada
más de lo que hablar. Estoy lejísimos de él y si lo vuelvo a ver será dentro de
mucho tiempo y quizás no se acuerde ni siquiera de mi.
Por fin me
dispuse a recoger mi maleta y qué casualidad que Anne estaba al lado mía
esperando la suya. No dijimos nada solo nos miramos e intercambiamos una
sonrisa. Ella cogió la suya antes que yo y pensé que bueno era hora de
despedirse de mi compañera de avión.
-__: Adiós
Anne, encantada de haberte conocido.-Dije alegre y sinceramente.
-Anne: Adiós
no, hasta luego, porque me visitarás, ¿verdad?
¿Qué decir
ante esa preguntar más que responder de forma afirmativa? Pues eso hice, no me
quedaba otra opción. Además estoy casi segura de que si no la voy a visitar es
capaz de venir en mi busca.
-__: Por
supuesto Anne tengo tu dirección, en cuanto, pueda te visito.
Ella sonrió
encantada de escuchar esa respuesta y me abrazó. Así se alejó de mi hasta que
nos volvamos a ver, claro.
Al poco
encontré mi maleta, que con todo el lío de la despedida por poco se pasa de
largo. Con todas mis cosas entre las manos cogí un taxi. Conseguí salir de
aquel gigantesco aeropuerto para acabar en una ciudad aún más grande. Me sentía
muy pequeña y perdida. Aquello comparado con mi ciudad no era nada, era
demasiado para mi o eso pensaba yo. Me aferré al hecho de que era mi primer día
y que era normal que me sintiese así, ¿no? Sí, seguro que sí.
Le di al
taxista la dirección de mi piso, de mi nuevo hogar y llegué a ese gran
edificio. Tenía portero y todo, de los que te ayudan a sacar las maletas del
coche. Yo pensaba que eso tenía que ser una película. Empecé a buscar cámaras
ocultas pero nada. En nada de tiempo ya estaban mis maletas en el piso que por
cierto era increíble. Solo teniendo en cuenta que era igual de grande que mi
casa en España pero en mi piso y era para mi sola. Me llegué a plantear si era
demasiado para mi sola pero qué más daba, era flipante. Una sonrisa de oreja se
formó en mi cara al instante y le dije al portero que se fuera y me dejara
sola. Recorrí el piso al completo viendo cada rincón de mi nuevo hogar. Todo
estaba amueblado ya que es alquilado pero con la beca y el dinero que mis
padres me habían dado lo podría llevar adelante todo perfectamente. Antes de
nada cogí mi portátil y me conecté a skype. Llamé a Irene y le enseñé el piso
con la cam y luego a mis padres, todos parecían muy contentos por mi aunque mi
madre estaba preocupada claro, es mi madre.
Después me
dediqué a guardar todas las cosas en los armarios, organizar mis cosas y
empezar a conocer donde estaba todo y ponerlo todo lo más cómodo posible para
mi día a día. Al día siguiente me tendría que levantar temprano para buscar
donde iba a estudiar durante todo este tiempo y familiarizarme con mi barrio y
Londres en general. Muchas cosas, tocaba descansar por la noche.
Me senté en
el sofá y encendí la tele y todo estaba en inglés como es lógico pero no me
sentía por primera vez realmente en todo el día tan desubicada y fuera de casa
hasta ese preciso momento.
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