Salí de la
clase y me fui en busca del comedor pero para mi suerte me topé con Margot y
Thomas por el camino y no tuve que buscar más.
-Margot:
¿Vamos a comer?
-Thomas: Sí
por dios, deja de hablar y vamos.
-__: Sí
vamos, que tengo un hambre impresionante.
Allí me
encontré de todo menos comida normal, qué asco. Todo era intentos de comidas de
otros países. Ahora sí que echaba de menos España, su comida y la comida de mi
madre sobre todo.
-__: Pero,
¿esto qué es?
-Thomas:
Bienvenida a la deliciosa comida del comedor de esta Universidad.- Dijo con
tono irónico.
-Margot: Ya,
la comida no es lo mejor de aquí desde luego, pero no te preocupes te acabas
acostumbrando y hay cosas mejores.
Intentó
animarme pero a mí la comida que no me la toquen, el resto me da igual pero con
la comida no se juega. Vaya tela lo que me quedaba a mi allí.
-__: Y, ¿de
dónde sois vosotros?
-Margot: Yo
soy francesa.
-Thomas: Yo
italiano.- Dijo mientras le daba un bocado a un muslo de pollo.
-Margot: ¿Y
tú __?
-__: Yo soy
española.
-Margot: Ay
qué bueno, cada uno de un sitio distinto.
-__: Síp…-
Dije poco convencida porque me estaba arrepintiendo cada vez más de haberme ido
a Londres.
-Margot:
Hey, no te pongas mal, al final todo mejora.
-Thomas: Eso
es verdad, el principio es duro… Y luego es peor jajajajajaja.- Me reí.
-Margot: Cállate
inútil.
-Thomas: Que
es broma. En serio, se está bien, solo es cuestión de tiempo.
Las palabras
de Thomas me tranquilizaron más. Quizás llevasen razón, solo era cuestión de
tiempo acostumbrarse a todo aquello. Además, ahora mirándoles me daba la sensación
de que teniéndole a ellos todo iba a ser más fácil.
Acabamos de
comer y nos fuimos a nuestra última clase del día. Acabó rápido y al salir nos
fuimos a una cafetería a hablar.
-__: ¿Vosotros
tenéis compañeros de piso?
-Margot: Sí.
-Thomas: No,
¿y tú?
-__: Que va.
-Margot: Y,
¿por qué no compartís piso? Os saldría mucho más barato.
-Thomas: Emm
erm...
-__: No sé.
Me puse
nerviosa con la sugerencia de Margot. Es verdad lo que decía pero compartir
piso con un chico, un chico que acababa de conocer así de repente… Era muy
fuerte, por lo menos para mí sí.
-Thomas: A mí
no me importaría, Margot lleva razón.
-__: A mí también
me da igual.- Mentí.
-Margot:
Entonces perfecto, mirad cual de los pisos es más grande y os vais a ese.
-Thomas: Mi
piso es enano.
-__: El mío
no.
-Margot:
Pues ya está, Thomas tú te mudas al piso de __ y listo. Pagáis entre los dos el
alquiler y mejor que mejor.- Dijo alegremente.
-___: ¡Vale!-
Dije con falsa emoción.
-Thomas:
Pues este viernes me llevaré mis cosas para allá, ¿te parece?
-___: Sí
claro, cuando quieras, ahora también es tu casa.- No me podía creer que había
dicho eso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario