La semana pasó
rápido y ya era viernes por la mañana, el día de la "mudanza". Por la
mañana Margot estaba súper emocionada, la que más vamos. Qué loca estaba pero
le estaba cogiendo mucho cariño en poco tiempo a sus locuras.
Cuando pasó
la mañana Thomas me dijo que sobre las 5 aparecería con las cosas. Llegué a
casa nerviosa y me puse a ordenarla como una loca. Acabé y ya eran las 5
pasadas, este niño se había arrepentido fijo. Pero a la media hora alguien
llamó al porterillo y era él.
-Thomas:
¿__?
-__: Sí. ¿Bajo
a ayudarte?
-Thomas: No,
no te preocupes, yo puedo, solo abre la puerta.
-__: Vale
jajaja.
Un minuto
más tarde escuché un ruido muy fuerte en el pasillo, de algo roto o algo
parecido a eso. Abrí la puerta de la casa y me asomé. Al mirar me encuentro
varias cajas por los suelos con zapatos y ropa caídas y a Thomas en el suelo
igualmente con una caja de calzoncillos encajada en la cabeza. Era la imagen
más graciosa y ridícula que había visto en mi vida. Intentaba aguantarme la
risa como podía.
-Thomas: No.
Te. Rías.
En ese
momento empecé a reírme como nunca, no podía parar. Me dolía la barriga, me
faltaba el aire incluso me caí de lo mucho que me estaba riendo. Thomas se
levantó para taparme la boca y que así no me riese pero no conseguía nada. Al
final acabamos los dos riéndonos mientras recogíamos las cosas que estaban por
los suelos.
-__: Esto ha
sido histórico.- Dije cuando ya estábamos cenando tras haberlos recogido y
metido todo en la casa.- No me reía así desde hacía mucho tiempo.
-Thomas: Ea,
y tenía que ser a mi costa.- Dijo sonriendo.
-__: No te
preocupes, yo no cuento nada.
-Thomas: Por
favor.
-__: Jajaja,
sí soy una tumba.- Dije con tono de burla y me miró con desafío.- En serio, que
no diré nada.- Dije más seria.
Tras acabar
de cenar ayudé a Thomas a instalarse y a guardar sus cosas en la casa. Le
enseñé donde estaba todo, nos repartimos las tareas del hogar (aunque esa parte
no le hizo mucha gracia) y le di una copia de las llaves.
-__: Pues
bienvenido a casa.
-Thomas:
Gracias, pero no te aseguro que haga las tareas del hogar, ejem ejem.
-__: Más te
vale que sí.
-Thomas:
Uiui que se pone seria, entonces, si te pones así sí que las hago eh.- Dijo
burlón con una sonrisa en la cara.
-__: Eso. Buenas
noches anda.
-Thomas: ¿No
te quedas más tiempo?
-__: No,
estoy muerta en serio, hasta mañana.
-Thomas:
Vale, descansa enana.- Dijo dándome una sonrisa que le devolví.
Me dirigí a
mi cuarto. Ya sabía que era el algo que tenía Thomas, esa labia italiana, su
sonrisa y su forma de hablar le hacían increíblemente atractivo, pero es mi
amigo y compañero de piso, no siento nada por él. Nada.
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